Nuestra última candidata a Miss Universo generó una efervescencia que solo vi antes con la roja de Salas y Zamorano.
Usted ya lo sabe, no se haga: no ganó el Miss Universo Emilia Dides este sábado en Ciudad de México, pero por Dios que disfrutamos esta versión del concurso y seguimos sus pormenores. Me atrevería a decir que ni cuando fue coronada Cecilia Bolocco (Singapur, 1987) habíamos estado tan atentos. A muchos nos pilló de sorpresa esa vez.
Emilia era la favorita de todos. En el mismo Perú se decía que las merecedoras de la victoria eran su propia representante y la de Chile. Los pronósticos más confiables la daban fija al menos entre las cinco finalistas, lo que no ocurrió, pero en nada le quita mérito a su participación, que será recordada por muchos años.
Desde la época de la marea roja y la dupla SaZa que nos llevó al Mundial de Francia 98 que no veía a la gente vibrar tanto con las posibilidades de nuestro país en una competencia internacional. Y si recordamos el impacto y el fervor que sembró la campaña de los adiestrados por Nelson Acosta, es harto decir.
Nuestro optimismo estaba archifundamentado por el desplante, la luminosidad y la belleza de esta excantante de «Rojo» que cautivó a todo Chile en cosa de días y reencantó a los que ya la conocíamos.
Es cierto que ha ingresado a pabellón para perfeccionar aún más sus facciones, pero, a diferencia de otros casos, su cirujano merece el Nobel de Estética, si existiese ese premio.
Y el impacto que ha causado no pasa solamente por lo físico (tan básicos no somos, aunque a menudo lo parezcamos). La nueva Emilia tiene un aura que opaca incluso a su privilegiada envoltura. Cuando camina la pasarela devora, como dice el lolerío actual. Cuando habla, deja en claro que no tiene problemas de poca personalidad. Cuando mira a la cámara fulmina. Es ángel a quemarropa.
Es la auténtica mujer maravilla chilena, heroína que saltó de los cómics a la TV de los 80.
Hay que ser realistas, sin embargo. Todo indica que de ahora en más desarrollará su carrera y su vida fuera del territorio nacional. De hecho, ya se prepara para participar en otro certamen de belleza (además es matea: para el Miss Universo estudió cada detalle de sus presentaciones en Colombia).
Algo tienen nuestros programas cazatalentos que no sabemos retener a los valores que surgen de ellos, los que en varios casos han tocado el cielo apenas salen del país. Por «Rojo», además de Emilia, pasó Paloma Mami. Y de «The voice Chile» egresó el cantante Nico Ruiz, que fue el otro chileno que brilló en Miss Universo, al lucirse con su voz en medio del desarrollo del concurso.


