El actor chileno de fama global retiró demanda que había presentado para objetar la marca
Que un gigante como Pedro Pascal cuestione tu negocio genera mucha incertidumbre, dice.
Tras más de dos años de disputa legal, David Herrera, emprendedor de la Región de Coquimbo, por fin podrá desarrollar a full su marca de pisco «Pedro Piscal», luego de ganar un gallito marcario a la mega estrella de Hollywood Pedro Pascal.
La historia del conflicto comenzó en 2024, cuando los abogados de Pascal en Chile presentaron una demanda de nulidad ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Inapi), para dejar sin efecto el registro de la marca «Pedro Piscal», solicitado y otorgado a Herrera en agosto de 2023. La argumentación apuntaba a la similitud gráfica, fonética y conceptual con el nombre del actor, detrás de lo cual, decía su defensa, estaba la intención de aprovecharse de su fama. «Supuestamente generaba riesgo de confusión en los consumidores y se colgaba de la fama de Pedro Pascal», explica Ángel Labra Castillo, abogado especialista en propiedad intelectual de Ármate abogados, quien defendió a Herrera.
«Argumentaron que el nombre de Pedro Pascal tenía un poder de ventas que nuestro representado buscaba aprovechar. Sostenían que el público compraría el pisco pensando que el actor estaba involucrado o patrocinaba el producto», agrega Labra.
Frente a ese escenario, la defensa del emprendedor desarrolló tres líneas argumentales. La primera, explica Labra Castillo, fue el principio de Unidad Marcaria. «Las marcas se juzgan como un todo indivisible. Pedro es en referencia a la variante de uva Pedro Jiménez (una de las que se usa para hacer pisco), mientras que Piscal es un concepto etimológico y un juego de palabras asociado estrictamente al pisco», señala Labra.
La segunda línea fue la falta de conexión comercial: «Las actividades de un actor de Hollywood no se cruzan con el mercado de los destilados artesanales de la Región de Coquimbo. Ningún consumidor se confunde en el pasillo del supermercado», agrega el abogado.
El tercer argumento apeló a la jurisprudencia reciente de Inapi en el caso de «Maikel Pérez Jackson». «En este caso el instituto ya había determinado que las variantes ingeniosas y con fisonomía propia constituyen signos comerciales independientes y perfectamente legales», explica Labra.
Otra acción legal clave, señala el abogado, fue citar a declarar al actor, quien no se presentó pese a dos notificaciones. Según permite la ley, al no acudir, y a instancia de la defensa de Herrera, el Inapi dio por «confeso» a Pascal de las preguntas que se le iban a hacer, acción que habría generado presión.
«Solo tres días después de esa resolución, sus abogados se desistieron y retiraron la demanda de nulidad», cuenta Labra.
El origen del nombre
Con ello, Herrera puede respirar tranquilo, y enfocarse de nuevo en su emprendimiento de Pisco «Pedro Piscal». Pese a que hay un parecido evidente entre la marca y el nombre del actor, el emprendedor señala que cuando la creó, nunca tuvo la intención de aludirlo. «Yo con mis amigos cuando queríamos tomarnos un pisco decíamos, vamos por un Piscal. Ese es el origen, nunca pensé en el actor. Menos aún en aprovecharme de su fama para vender más», señala.
Si bien el Inapi no revisó el fondo del tema, ya que Pascal se desistió, Labra dice que la opciones de haber ganado la disputa eran muy altas. «No teníamos duda de que Inapi nos iba a dar el favor, principalmente por el principio de especialidad, que básicamente es un criterio que aplica Inapi cuando está frente a marcas que pudieran ser iguales, y que gracias a este principio pueden coexistir si protegen productos o servicios distintos. Y en este caso aplica completamente, ya que tenemos una marca que protege una bebida alcohólica, y por otro lado tenemos a una persona que desarrolla servicios propios de un actor», señala.
Con la certeza de que su marca no será cuestionada, Herrera puede ahora soltar el freno de su emprendimiento pisquero. «Estábamos prácticamente parados con la demanda. Que un gigante como Pedro Pascal cuestione tu negocio genera mucha incertidumbre. Además, los pocos recursos que teníamos para hacer marketing eran inciertos y había que cuidarlos en caso de que el tema legal se expandiera mucho», dice el emprendedor.
Sobre su pisco, cuenta que es un triple destilado, de 40 grados y 100% artesanal que elabora la pisquera Aba. «Es un muy buen pisco, pero no hemos podido darle una gran presentación; ahora vamos a echar a andar la máquina con todo», dice.


