Eurofirms dice que generó pérdidas por $60 millones
Según la investigación interna, contrataba y despedía a sus familiares y amigos. También mintió sobre su título profesional.
El descubrimiento del fraude nació de una sospecha, porque algo no cuajaba: el aumento repentino de los gastos de la empresa.
Eurofirms es una firma trasnacional que se dedica a la externalización de servicios temporales y la gestión de recursos humanos. En otras palabras, provee de trabajadores a distintas empresas por un espacio de tiempo acotado y, por lo tanto, por allí pasan muchos empleados que van y vienen.
El caso es que en abril de este año Eurofirms realizó una auditoría para ver dónde se estaba produciendo la extraña sangría de recursos. Hasta que descubrieron una hebra muy fina que condujo a una madeja mayor.
Clave única
Resulta que una de las empleadas de planta, de apellido Muñoz, que trabajaba en el área legal de recursos humanos y que poseía una de las clave única habilitadas para efectuar trámites en la plataforma de la Dirección del Trabajo, entregó finiquitos a trabajadores que jamás realizaron trabajo alguno.
Para ello, realizaba una doble tarea: los hacía aparecer como empleados de Eurofirms ante la Dirección del Trabajo, para, casi enseguida, en un plazo menor a 20 días, hacerlos aparecer como despedidos y, por lo tanto, con derecho a una indemnización.
La triquiñuela era que, como el lapso en que aparecían contratados y despedidos estos falsos trabajadores era muy breve, la Dirección del Trabajo no exigía el pago de cotizaciones para autorizar el finiquito, como lo dicta la ley.
Pero Muñoz cometió un error de cálculo. Para probar si el sistema funcionaba, finiquitó a tres personas de apellido Muñoz. Eran familiares, una de ellas nada menos que su hermana. Con el tiempo, sin embargo, cuando fue ganando confianza, fue expandiendo el rango de beneficiados y parece que terminó finiquitando a los conocidos y amigos de toda la cuadra.
Desde marzo del año pasado hasta abril de este año, Muñoz cursó el finiquito a cerca de 90 personas, ninguna de las cuales realizó trabajo real alguno en Eurofirms. Todas recibieron su correspondiente indemnización.
La empresa sostiene, tal como lo relata en una querella que presentó en el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago por el delito de fraude informático, que en total se realizaron unos 90 finiquitos ilegales, lo que le significaron pérdidas por 60 millones de pesos.
El título
Más encima, la empresa descubrió que Muñoz había falsificado su título profesional. En su postulación a Eurofirms presentó un título de Ingeniería en Recursos Humanos otorgado por la Universidad Arturo Prat. Sin embargo, tras una breve investigación, la jefa de la Oficina de Títulos y Grados de esa casa de estudios confirmó que Muñoz jamás había pasado por esa universidad. Luego, la querella incluye también el delito de ejercicio ilegal de la profesión.
No está demás decir que Eurofirms despidió a Muñoz apenas supo del fraude.
Los representantes legales de la empresa declinaron hacer comentarios sobre este caso.


