Aarón Herrera dice que es más eficiente que pintar o usar el sistema de agua a presión
Una de las ventajas del láser es que permiteelegir qué capas de pintura seráneliminadas, dice.
En el caso de la capital, esta costumbre está tan arraigada, que las autoridades se han visto obligadas a tomar medidas. A los ocho kilómetros de fachadas en la Alameda que el Gobierno Metropolitano pintó el año pasado, se suman los esfuerzos de varias municipalidades y hasta del Metro de Santiago, que auspicia la limpieza de la icónica
Fuente Alemana.
Sin embargo, los resultados no se ven reflejados en el aspecto general de la ciudad. Eso, principalmente porque la velocidad con que trabajan los equipos de limpieza, es menor a la de los grafiteros, a quienes solo les toma un par de minutos dañar patrimonio centenario.
«Para acelerar los trabajos de limpieza es necesario dar un salto tecnológico», asegura Aaron Herrera, ingeniero comercial convertido en limpiador de rayados, quien propone cambiar los actuales sistemas que retiran la pintura con agua presión, por el uso de láseres.
«Siempre me ha gustado la arquitectura y en un momento me di cuenta de que había que hacer algo para limpiar esta ciudad, donde nada se salva de los vándalos», cuenta el emprendedor, quien lamenta que «los grafiteros rayen sin contemplación, desde la valiosa Iglesia de San Francisco, ubicada en plena Alameda, hasta el monumento a Condorito, que es la estrella del Parque del Cómic de San Miguel».
Según detalla, «la tecnología láser en mucho más rápida, segura y limpia, pues no requiere de agua ni químicos para eliminar la pintura no deseada, así como tampoco de trabajo mecánico». Con esto último, Herrera se refiere al delicado arte de retirar capas de pintura con la ayuda de herramientas.
«Además, a diferencia del agua a presión, el láser no provoca trauma en los materiales que se encuentran debilitados, como pueden ser el revoque de un muro o una piedra fracturada, por lo que no hay desprendimientos de material», cuenta el empresario, que propone limpiar la estatua del «pajarraco» más querido por los chilenos.
«Varias veces hemos ofrecido limpiar el monumento a Condorito, pero la municipalidad no nos ha tomado en cuenta», se queja Herrera, quien espera demostrar la eficacia de su método, que es el mismo que se usa en Europa para limpiar de rayados en sus ciudades.
Equipo
Se trata de un equipo portátil de 22 kilogramos, capaz de generar un láser de 48 voltios a partir de una batería. «Funciona incinerando la pintura con un haz de luz, por lo que solo genera algo de hollín, pero casi no se percibe», asegura.
Y las ventajas no quedan ahí. «La limpieza con láser está tan avanzada, que hasta nos permite elegir qué capas de pintura vamos a quemar y cuáles queremos conservar», finaliza.


