El androide noruego consume 6.000 calorías diarias para estar tiqui taca en el Mundial
Dos nutricionistas deportivos destacan el aporte de las vísceras, aunque advierten que la leche sin pasteurizar sí implica riesgos sanitarios. Los vikingos enfrentan este sábado a Inglaterra, en cuartos de final.
La mantequilla empezó a espumar apenas tocó la sartén. Don Zacarías Alarcón revolvió un puñado de cebolla cortada en pluma junto a tiras de pimentón, agregó ajo picado, un cucharón de caldo de pollo y recién entonces incorporó los higados que doraba en otra sartén con aceite de oliva. «Ahora los mezclamos con esta salsita», avisó mientras espolvoreaba pimienta sobre las dos preparaciones. «El toque principal para todo es la pimienta. Hay que ponerle sazón a la cosa».
Don Zacarías Alarcón lleva 34 años al mando de la fuente de soda Donde Zacarías, ubicada en la esquina de Alameda con calle Dieciocho, en pleno centro de Santiago, y este jueves aceptó un desafío poco habitual: preparar parte del menú que el goleador noruego Erling Haaland hizo famoso en el documental Haaland: The Big Decision. «Estamos preparando este gran plato energético al estilo del gran Erling Haaland», anunció el goleador vikingo, que este sábado enfrenta a Inglaterra en cuartos de final (17.00 horas de Chile).
Uno de los pilares de la rutina del delantero de Manchester City es la alimentación. En ese documental explicó que consume alrededor de 6.000 calorías diarias para mantener su masa muscular y soportar el desgaste físico de la alta competencia. «Prefiero comer como lo hacían nuestros antepasados», comentó. Su dieta evita los alimentos procesados e incluye hígado y corazón de vaca, además de leche sin pasteurizar, agua filtrada y miel cruda como reemplazo del azúcar.
En la cocina de Don Zacarías el corazón quedó fuera por un asunto práctico, pero el hígado fue protagonista absoluto. «Primero hacemos un sofrito con cebolla, pimentón y ajo. Después sofreímos los higaditos aparte con aceite de oliva y mantequilla. Finalmente incorporamos todo y queda listo en unos 20 minutos. Uno siempre lo prepara en la casa porque es un plato económico», explicó mientras el olor a mantequilla, cebolla y pimienta ya había llegado hasta las primeras mesas del local.
El plato principal va acompañado de arroz. Al lado también apareció otro de los favoritos del atacante noruego: un lomo vetado de 350 gramos con tres huevos fritos y una ensalada de lechuga, palta, aceitunas y queso de cabra rallado. «Es un plato muy energético. Mezclamos proteína con vitaminas», resumió Don Zacarías.
Gabriella Riveri (@nutririveri), nutricionista del plantel profesional de Colo Colo, entiende perfectamente por qué las vísceras aparecen en la dieta del goleador. «Desde el punto de vista nutricional, el hígado y el corazón son alimentos extraordinariamente densos en nutrientes. El hígado es una fuente principal de vitamina A, vitamina B12 y hierro altamente biodisponible, mientras que el corazón aporta proteínas de alto valor biológico, hierro, zinc, vitaminas del complejo B y coenzima Q10. No producen un efecto inmediato como la cafeína, pero sí participan en procesos críticos como el transporte de oxígeno, el metabolismo energético, la inmunidad y la recuperación», explicó.
Riveri, eso sí, marca distancia con otro de los hábitos alimenticios del noruego. «Respecto de la leche no pasteurizada, ahí sí tengo un resguardo. La pasteurización se incorporó por la transmisión de bacterias como salmonella, listeria y Escherichia coli (E. coli). Pasteurizar la leche prácticamente no le quita nutrientes, así que una leche natural pasteurizada sigue siendo igual de eficiente desde el punto de vista nutricional», aseguró.
Cristian Fuentes (@nutrideportivocoach), nutricionista deportivo del plantel profesional de Unión San Felipe y del fútbol joven de San Luis de Quillota, coincide con la valoración de las vísceras y añade un argumento más terrenal: el precio. «El hígado, el corazón y otros subproductos son una tremenda fuente de proteínas y, además, de bajo costo. El kilo de hígado bordea entre los $2.500 y $4.000, mientras que las carnes rojas cuestan entre $9.000 y $14.000. Tenemos un producto de gran aporte de hierro, proteínas de alta calidad biológica y un gran poder de saciedad», sostuvo.
El especialista cree que el cambio de hábitos alimenticios terminó relegando este tipo de preparaciones. «Cada vez hay menos tiempo para cocinar y se privilegian alimentos más rápidos de preparar. También hay un componente cultural. Muchos nunca incorporaron estos productos. Yo trato de recomendarlos a mis pacientes. Las brochetas de corazón a la parrilla son un manjar. Muchas veces la gente ni siquiera se da cuenta de que está comiendo corazón», dijo.
Don Zacarías también ha visto cambiar los gustos de los clientes durante estas tres décadas. Llegó desde el sur para estudiar gastronomía y después contabilidad. «Había que complementar, porque si no, no sabemos los costos», explicó entre risas. Su primer restaurante fue el que le permitió abrir un segundo local en Constitución 241, en Providencia.
En esos años también le tocó improvisar más de una receta ligada al fútbol. La más recordada nació durante la Copa América 2015, cuando Gonzalo Jara protagonizó el recordado dedo a Edinson Cavani. «Me llamaron de un diario para hacer un sándwich de potito. Les dije que no hacía de potito, pero le inventé un sándwich con longaniza. Quedó bueno. Después hasta Televisa de México vino a grabar cómo lo había preparado», recordó.
Los higados ya estaban listos cuando apagó el fuego. «Todo depende de cómo lo prepares: con ganas, con corazón y con un buen sazón», dijo antes de llevar el plato a la mesa. ¿Su recomendación post comilona? «Hay que relajarse, tomarse un tecito y estar tranquilo», aseguró el cocinero.


