Doctor en literatura y calígrafo explica por qué aprendemos mejor usando lápiz y papel
Tomar apuntes a mano, dice Humberto Olea, sirve para retener mejor la información y armar mapas mentales.
Humberto Olea es doctor en Literatura. La mayoría de sus trabajos están orientados a la investigación de manuscritos, cuestión en la que la caligrafía es crucial. Fue gracias a su impecable letra que pronto apareció una clientela ávida de mejorar su propia manera de escribir.
«Los zurdos son los que más tienen problemas para escribir. De a poco fui formando a adultos y niños, enseñándoles una serie de técnicas para mejorar», cuenta. ¿Médicos? «Creo que les van a quitar el título, porque terminan escribiendo precioso», bromea.
Cuénteme el tip esencial que les da a sus alumnos.
«Básicamente la posición en la que te sientas y en la que pones el brazo ayudan a que escribas más cómodo, cosa que lamentablemente en el colegio muchas veces no se puede. La buena posición es una donde está apoyado el codo pero el brazo nunca toca la mesa, solamente el lápiz: esa posición te da mucha soltura y se logra después de muchos meses de práctica».
¿Cuáles son los errores típicos que cometen quienes tienen mala caligrafía?
«Mala posición para escribir, estar mal sentado, apoyar mal el brazo, tomar mal el lápiz. Cuando uno escribe deberían poder quitarte en cualquier momento tu lápiz, debe estar totalmente suelto. Pero mucha gente agarra el lápiz y lo presiona mucho, y así se va cansando al hacer un trabajo que no le aporta absolutamente nada. Cuando mis alumnos aprenden a escribir, tú ves que su mano flota sobre la hoja».
Un futuro digital
Olea hace clases desde 1985, actualmente enseña vía Meet y en formato presencial. Con unos tres meses de clases, calcula, los alumnos pueden mejorar su caligrafía, aunque el progreso varía dependiendo del esfuerzo y dedicación ( caligrafia.cl , https://goo.su/givQ). «En tres meses aprendes a tocar lo básico de una guitarra o de un piano: aquí también recién está empezando la historia», define.
Me imagino que le gusta harto su letra.
«No me gusta mi letra. Cuando haces algo te quedas pegado mirando todos los detallitos y dejas de ver el conjunto. Eso es lo difícil de pintar, de todas las artes liberales, que no puedes olvidarte de esa pequeña cosita que quedó mala o no te gustó».
¿Se nace con buena letra?
«Es una manualidad. A mis alumnos siempre les digo que es como la guitarra: tú no aprendes a tocar diciendo que mañana vas a practicar, aprendes a tocar guitarra tocando todo el día. Es una manualidad, debes enseñarle a los músculos a hacer las cosas; mientras más vas practicando, más se desarrolla la motricidad fina».
¿Se ha perdido el hábito de escribir a mano?
«Mucho. Yo pienso que en el futuro la gente va a saber leer, pero no escribir. Actualmente a ti no te hace falta hacerlo manualmente, no es necesario. Yo a mi computador le dicto todo. Cualquier persona actualmente podría decir ‘yo no escribo nunca más en mi vida' y no le va a significar ningún problema. La escritura va quedando como un adorno, algo bonito, pero no tan necesario como antes».
Pero escribir a mano sí que sirve.
«Hay un terreno muy importante que en lingüística y en sicología se llama la háptica. Tiene que ver con la manera en que el cerebro almacena la información y la recoge. Tú aprendes mucho más si estás tomando apuntes a mano que escribiendo en un computador, eso está comprobado hasta el cansancio».
¿Tanto así?
«Hay muchos estudios en los que se ha probado a alumnos escribiendo y a otros tecleando, y los que escribían a mano tienen la capacidad de retener mejor la información. Cuando estás tomando apuntes tu cerebro está armando un mapa mental para que no se le olviden las cosas: eso se pierde con el computador, lamentablemente. Por eso hay países donde se ha vuelto a exigir a los niños que escriban a mano y no con computador. Mira, pruébalo con una lista de supermercado».
¿Le daría pena un futuro en el que nadie sabe escribir a mano?
«Lo importante es comunicarnos. La oralidad fue muy valiosa, después vino la escritura con grandiosos aportes y ahora entramos en una comunicación multimedial. La escritura se va a mantener como algo especial, tal como la fotografía no terminó con la pintura. Hace dos siglos fue el reino del libro, y siguen aunque hoy tengamos otras opciones».


