Un enorme socavón sorprendió la mañana de este miércoles a los ciudadanos de Bangkok, capital de Tailandia, al abrirse frente a un hospital local. Según se puede observar en las imágenes de redes sociales, el pavimento cedió y dejó un cráter de unos 30 por 30 metros de ancho, unos 900 metros cuadrados y hasta 50 metros de profundidad (https://tinyurl.com/csjtum9). La magnitud del hundimiento causó gran alarma entre la población, aunque hasta el momento no se han reportado heridos, según informa el diario local «Bangkok Post».
El incidente, que ocurrió a las 7.13 de la mañana locales, dañó severamente la infraestructura de la zona: postes eléctricos cayeron, tuberías de agua se rompieron y se interrumpieron diversos servicios públicos, lo que obligó a evacuar a vecinos y a suspender temporalmente la atención ambulatoria del hospital Vajira, que es el centro de salud que está frente al terreno colapsado. La cercanía del socavón al cuartel de policía de Samsen incrementó la preocupación por el riesgo estructural en edificios oficiales.
Respecto a las causas, las primeras teorías fueron compartidas por el gobernador de Bangkok, Chadchart Sittipunt, quien señaló que la causa más probable sería un deslizamiento de tierra relacionado con obras subterráneas del tren urbano, sumado a las intensas lluvias del monzón. Las autoridades desplegaron un amplio operativo para contener la emergencia, instalando más de 50.000 sacos de arena y vertiendo hormigón con el fin de estabilizar el terreno y evitar filtraciones hacia los túneles subterráneos. Además, se prohibió el acceso de vehículos pesados y se utilizan sistemas de medición láser para monitorear el movimiento del suelo y los residentes del área han sido evacuados.
Material poroso
Según explica Regina Toloza, geóloga y académica de la Universidad Central, un socavón de este tipo se produce en una zona de suelo, no de roca, es decir, con un material menos resistente y más poroso. «Ese socavón es un trabajo del agua durante un buen tiempo, eso no es un mes ni dos meses. Pueden haber sido unos cinco años en que comenzó a caer primero una gota pequeña, una fuga de agua mínima, ya haya sido de las aguas servidas o del agua potable, que son las que generan estos socavones. Y si había cerca o más abajo movimientos de extracción de material, esto hace que todo se acelere. El material pierde la estabilidad y se hunde, el suelo pierde la cohesión y se lleva todo lo que tiene encima por peso».
Sobre si es posible realizar mediciones o medidas de contención para evitar este tipo de hechos, la geóloga explica que sí es posible. «La gente que hizo ese trabajo, así como en las dunas de Concón, muy similar, ellos sabían el tipo de material que estaban trabajando. Los cálculos civiles obviamente no se hicieron lo suficientemente precisos. El hospital, las vías del metro, todo tiene que resistir los esfuerzos. Y más encima las lluvias del monzón, que seguramente se filtraron por algunas tuberías, se pudieron haber considerado, entonces sí se pudo haber prevenido».
«Después de que pasa algo así, se tiene que mezclar el suelo con materiales cementados. Hay emulsiones asfálticas para eso. Se tiene que aumentar la resistencia del suelo, la cohesión entre grano, eso es lo más importante, y la durabilidad. Se tiene que hacer compactación mecánica de este material a medida que se va haciendo este trabajo, construir una base sólida para poder trabajar. Hay que incrementar la densidad, la resistencia, se pueden usar geotextiles y geomallas para prevenir. Hay que refortalecer, rellenar, pero obviamente esa zona ya no puede ser trabajada, tiene que hacerse un recálculo de la línea del metro, porque esa zona quedó inestable. Y además que las lluvias han reblandecido casi todos los suelos de Bangkok, hay que profundizar mucho las bases, que se llaman zapatas», dice.