Eduardo Medalla, técnico de la Selección de fútbol playa que irá por primera vez a un Mundial
Pese a las complejidades de la preparación, la Roja fue tercera en la Copa América, detrás de Brasil y Paraguay, potencias mundiales de este deporte.
«Lo más complejo fue antes del torneo. La preparación fue difícil», dice Eduardo Medalla, director técnico de la Selección chilena de fútbol playa que logró una histórica clasificación al Mundial de este deporte que se disputará en las Islas Seychelles, zona paradisíaca del océano Índico, al norte de Madagascar, al este de Kenia y Tanzania, en mayo.
Es primera vez que la Roja participará en el torneo planetario que se disputa desde 2005 y cuyo último campeón fue Brasil, frecuente animador de la competencia. De hecho, el Scratch tiene seis títulos mundiales y fue campeón de la Copa América realizada en Iquique, clasificatoria para el Mundial, en la que Chile fue tercero con lo que se ganó el cupo para las islas Seychelles.
«Como los muchachos tienen que trabajar o estudiar, prácticamente no veían a sus familias por los entrenamientos, así que llegamos a un acuerdo para que pudieran asistir: a veces entrenábamos de 5 a 7 de la mañana y a veces, de 9 a 11 de la noche. Íbamos variando, conversándolo con ellos», cuenta el entrenador.
Además, el deporte solo se desarrolla en Iquique, donde hay 12 equipos que compiten entre sí y definen el campeón nacional. «Esperamos que con resultado en este campeontao se sume más gente», desea el DT.
En la Copa América, Chile se clasificó segundo del grupo A, detrás de Colombia (por diferencia de gol). En semifinales, cayó frente a Paraguay, que también tiene trayectoria a nivel continental y mundial, y luego derrotó 4-3 a Colombia con un gol de Gabriel Bacián cuando todos se preparaban para el alargue (en el fútbol playa, no hay empate: se define un ganador con alargue o penales).
«Pasamos momentos complejos en el torneo. Contra Ecuador fue un partido difícil, en el que íbamos 3-0 abajo, pero no por un dominio absoluto de ellos, sino por nuestra falta de finiquito. En el tercer tiempo pudimos dar vuelta el resultado (4-3 ganó la Roja). Y en el último partido con Colombia, teníamos a tres jugadores al borde de la suspensión y como ya estábamos clasificados para la ronda final, podíamos escoger al rival, porque el segundo del otro grupo era Brasil y el primero, Paraguay», relata Medalla.
Nacido en Antofagasta, llegó a los 4 años a Iquique. Jugó en Municipal Iquique («era diez clásico») en tercera división, antes de que volviera a ser Deportes Iquique. Y como era frecuente que se realizaran campeonatos de fútbol playa organizados por la ANFP, empezó a jugar allí. Luego dejó el fútbol 11 para terminar su carrera de educación física y de entrenador de fútbol en el INAF. Desde 2011 ha estado ligado a la Selección en diversas series como PF y ayudante técnico.
Casado, tres hijos (Gabriel de 18 y los mellizos Renata y Elías, de cinco), tiene 39 años y en el equipo hay jugadores de su edad: «Tenemos un jugador que supera los 40, Sebastián Bolívar; Pablo Rodríguez y Andrés Albuerno bordean los 38, pero hay muchachos con 23 (Diego San Martín), 25 (Héctor Tobar), 27 (Daniel Durán) y hay dos, Matías Araya y César Rama, que tienen 19. El promedio del equipo es de 28 años. Este deporte permite la longevidad, porque no tiene tanto impacto. Se tiende a pensar que jugar descalzo provoca muchas lesiones y roce, pero el reglamento no permite tanto roce. Es un deporte muy anaeróbico, que privilegia la potencia y el trabajo de fuerza en velocidad, y se busca un biotipo alto, porque es un deporte aéreo. Los brasileños, por ejemplo, sobrepasan el metro 85».


