Pepe Auth aborda su libro Política sin trinchera. Reflexiones, elecciones y futuro
Dice que la derecha que conforma Chile Vamos debería estar aglutinada en un solo gran partido.
El escrito comienza realizando un análisis de los hechos ocurridos el 18 de octubre de 2019 y recuerda una columna de «ExAnte» en que planteó que «fue como si la elite política sacara a pasear a los chilenos durante dos años, tres plebiscitos y dos elecciones convencionales, para regresar finalmente al punto de partida, que es la necesidad imperiosa de concordar reformas económicas, sociales y políticas que permitan retomar la senda del desarrollo».
Plantea que «la política prefirió tirar la pelota al corner, en lugar de aprovechar las circunstancias para realizar reformas que nos permitieran volver a crecer, la reforma previsional, por ejemplo, en 2020.
Perdimos cinco años, estamos en el mismo lugar, continuamos polarizados, cada uno defendiendo lo suyo, no logramos que los temas de seguridad, de control migratorio, de corrupción y crecimiento sean asumidos por todos como tareas nacionales, cada uno busca su provecho en lugar de resolverlo como unidad», explica.
¿Por qué plantea que la lógica del Sí y el No o del Apruebo o Rechazo ya no explican los resultados de las elecciones?
«Mi conclusión es que, así como la referencia al pasado entre democracia y dictadura sirve poco a estas alturas para movilizar ciudadanos y determinar preferencias electorales, la referencia al Rechazo en el plebiscito de 2022 tampoco tiene la fuerza y realidad suficientes para aglutinar una opción política ni para definir votaciones futuras. La realidad actual, a mi juicio, profundizada por la participación de casi la totalidad de la población en las elecciones, es que no hay aún un clivaje estructurante de la política para las décadas que vienen.
Pensé inicialmente que el clivaje Apruebo o Rechazo podría haber reemplazado en su centralidad, al del Sí y el No, pero no lo hizo y en realidad las elecciones que vienen no tienen uno estructurante. El de fines de los ochenta, explicó casi todos los comicios, hasta que se quebró por primera vez en el plebiscito de salida, porque gente que sufragó para que continuara Pinochet en el poder votó para una nueva Carta Magna.
Luego se volvió a romper, en el sentido inverso, en el referéndum de salida, porque partidarios del No, optaron por el Rechazo».
¿Ya no hay clivajes?
«Los clivajes del futuro están en formación, lo que sí puedo decir, categóricamente, que el del Sí y el No explica muy poco la política de hoy. La primera vez que llegó la derecha al poder, tras el retorno de la democracia, este sector político, debió recurrir a una persona vinculada a la opción No. Nunca ha ganado alguien alineado con el Sí, es probable que esta sea la primera vez y ahí termina de morir la transición, lo digo por Matthei o por Kast».
Auth detalla que los hechos han evolucionado en una dirección favorable al candidato del Partido Republicano, porque tras el estallido, la sociedad chilena deseó el orden, ya no más cambios, lo que benefició a Kast. «Matthei pareciera no tener sector», dice.
«Lo dije primero en el podcast Política para Adultos, en mayo de 2023, donde en aquella oportunidad reconocí que me despierto en las noches transpirando, pensando en que es posible que por primera vez en la historia tengamos una segunda vuelta germano-alemana, en ese entonces solo estaban Matthei y Kast, después apareció Kaiser. Una segunda vuelta entre las dos derechas, efectivamente, es un escenario posible», recuerda.
¿Postula la unión de la UDI, Evópoli y Renovación Nacional en un solo gran partido?
«No resulta creíble ni consistente el discurso contra la fragmentación del sistema político si no desarrollan un esfuerzo verdadero por reducir la propia fragmentación, estructurando un gran partido de centroderecha con vocación de construir mayoría social y política, contrariando el atavismo de la derecha chilena, que siempre se ha visto a sí misma más como una minoría de resistencia a los cambios que como una fuerza promotora de reformas políticas, sociales y económicas que conciten adhesión mayoritaria. No tiene ninguna lógica que continúen estructurados en tres partidos cuando ocupan el mismo espacio».


