Analista internacional Jaime Abedrapo por advertencias de Trump en la región
Director de Public US ve poco viable una escalada en Latinoamérica.
El presidente estadounidense Donald Trump volvió a poner a Latinoamérica en el centro de su discurso de seguridad: afirmó que Cuba estaría «lista para caer», acusó a Gustavo Petro de ser indulgente con el narcotráfico y de permitir que la cocaína llegue a Estados Unidos, y elevó el tono frente a México por el poder de los carteles de droga y su constante flujo hacia la frontera. Sobre el efecto de estas declaraciones y si es que existen posibilidades reales de concretar las advertencias, el analista internacional Jaime Abedrapo, director del Centro de Estudios de Derecho Público y Sociedad (PublicUSS) de la Universidad San Sebastián, entrega su perspectiva.
¿Cómo describiría el momento actual de la relación de Estados Unidos con América Latina, después de las últimas declaraciones de Trump sobre Cuba, Colombia o México?
«Hoy se carece más que nunca de una misión conjunta de América Latina.
En gran medida, el problema de Nicolás Maduro, y lo que le permitió esta oportunidad a Estados Unidos, es que no se fue capaz de limitar las acciones de un régimen absolutamente viciado, que se transformó en una dictadura, y que no tuvimos las condiciones ni los soportes ni el sistema multilateral ni la diplomacia a la altura para hacernos cargo nosotros mismos. Nuestro proceso ideológico ha dividido bastante la región. Hay países que respaldan la acción contra Maduro, en parte porque el régimen ya había saturado a la región por el crimen organizado y por los niveles de migración, los más severos desde la independencia de América Latina. Eso ha llevado incluso a relativizar el principio de soberanía de los Estados».
El régimen cubano, ¿tiene alguna opción sin el petróleo de Venezuela?
«Es un escenario muy complejo para Cuba, necesita el petróleo de Venezuela para subsistir. Rusia está distraído en la guerra e Irán está muy lejos».
Cuando Trump dice que Cuba «está lista para caer», ¿qué está sugiriendo en términos de presión política y económica contra la isla?
«Es difícil interpretar claramente a Trump, pero posiblemente se refiere al fin del régimen de Maduro, lo que podría significar el colapso del abastecimiento de hidrocarburos hacia Cuba. La presión sobre la isla ha sido ejercida por décadas. Solo Obama la revisó. Ha sido una presión férrea y Cuba depende mucho de Venezuela».
Las advertencias de Trump a Cuba, Petro y México, ¿son solo discurso para su público interno o podrían transformarse en decisiones concretas de política exterior?
«Generan incerteza e inseguridad regional. Hay actores en su entorno, como Marco Rubio (Secretario de Estado de los Estados Unidos), que ven a Cuba como el principal promotor de estas visiones ideológicas que amenazan los intereses de Estados Unidos en la región. Podría existir la tentación de aprovechar el escenario para avanzar contra Cuba, como parte de una lógica de cambio de régimen, similar a la que se observa respecto de Irán».
¿Qué puede hacer México frente a las amenazas de Trump? ¿Anunciar medidas contra los carteles, por ejemplo?
«Ir demasiado lejos en el caso de México sería muy complejo. Una acción de agresión en territorio mexicano podría significar el punto de unidad de América Latina frente a una amenaza directa de Estados Unidos. Eso podría generar una reacción regional que hoy no existe. Por eso me cuesta pensar que sea algo más que una amenaza sin fundamento».
¿Cómo evalúa la forma en que Estados Unidos está actuando hasta ahora? ¿Ve un plan «prudente» la coordinación con el oficialismo venezolano?
«Cuando se agrede militarmente a otro país, es difícil hablar de prudencia. La resistencia venezolana fue prácticamente nula. No hubo contraataques ni respuesta militar relevante. Eso habla de las capacidades de inteligencia de Estados Unidos, pero también sugiere que pudo haber colaboración interna. No sé de qué actor ni de qué nivel, pero es difícil pensar que esto ocurriera sin información entregada desde dentro. Todavía hay elementos que no conocemos».
¿Existe riesgo de una escalada mayor en la región?
«Con Trump es difícil proyectar escenarios. Seguir escalando sería doblemente imprudente. Acciones contra Cuba o México podrían revertir el apoyo que algunos gobiernos dieron a esta ofensiva. Además, debilitaría la credibilidad de Estados Unidos y aceleraría la influencia china en la región».
Con voces a favor y en contra, ¿existe espacio real para una respuesta coordinada de América Latina?
«Yo veo al sistema latinoamericano totalmente estéril, sin posibilidad de actuar con una sola voz, incluso en temas tan vitales como la soberanía. Hubo intentos en instancias como la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) pero no prosperaron. No hubo coordinación ni antes ni después de la acción militar, pese a que hubo tiempo suficiente. Si hubo algo, tuvo poco efecto y muy poco resultado».


