Allamand aclara todo y explica su unión civil entre gays
El martes estuvo en un debate sobre matrimonio homosexual. El miércoles asistió a otro. En el primero lo aplaudieron. En el segundo lo pifiaron. ¿Qué propone?
Sobre la silla hay un chaleco rojo, el mismo que el senador Andrés Allamand usa casi como cábala. Ahora se lo saca porque quiere salir distinto en las fotos. Ahora se sienta, porque quiere explicar que su proyecto de uniones civiles beneficiaría a dos millones de chilenos que viven sin casarse. Homo y heterosexuales. Ahora se cambia de posición, porque parece que se le durmió la pierna.»Las uniones civiles tienen por objeto resolver situaciones prácticas y de injusticia. Hay parejas que deciden establecer una vida en común sin contraer matrimonio y el Estado debe reconocerles legitimidad. Más aún en el caso de los homosexuales», redondea. Igual aclara que él no es partidario del matrimonio gay.
-En un debate fue aplaudido. En el segundo, donde había homosexuales, no. ¿Por qué? ¿Porque usted es de derecha, tal vez?
-Estos temas están cruzados y no responden al eje derecha-izquierda. La mejor prueba es que la propuesta de matrimonio homosexual del senador Fulvio Rossi fue descartada por el presidente del PS, Osvaldo Andrade.
-¿Le llamó la atención lo de Andrade?
-No quiero interpretar a mi amigo Andrade. Él no está en la tesis del matrimonio homosexual, pero sí creo que una gran mayoría del PS y del PPD va a estar a favor de las uniones civiles. Lo mismo en la Coalición, porque este debate está instalado en la sociedad. Nadie podrá mirar para el lado.
-Usted dijo que la iglesia argentina hizo el ridículo cuando se opuso al matrimonio homosexual.
-Creo que la iglesia argentina se manejó particularmente mal, porque entró en un terreno de descalificación inaceptable. Uno podrá estar de acuerdo o no con el matrimonio homosexual. Yo por lo pronto no lo comparto, pero de ahí a insinuar que quienes lo apoyan están influidos por el Demonio, hay una distancia gigantesca.
-¿Por qué surge su preocupación por el tema? ¿Un amigo se lo pidió, lo vio en la tele?
-He advertido cómo a nivel de gente joven aumenta la convivencia. Hay que hacerse cargo de eso. Y además, cuando estuvimos en Francia con el entonces candidato Sebastián Piñera, hicimos un análisis a fondo de la realidad francesa. Y ellos han sido precursores en materia de las uniones civiles.
¿Conservador solapado?
-Dicen que usted quería ser canciller. ¿Quedó picado con Piñera?
-Para nada. Es un mito urbano eso de que estuve picado con el Presidente. Yo estaba dispuesto a acompañarlo en su gabinete, pero él resolvió que no y está en su derecho, no hay molestia.
-¿Y cómo lo ha hecho el gobierno?
-Hubo falencias de comunicación que nadie desconoce, pero el barco va bien enfilado y la situación económica va en franco ascenso. El Presidente también ha ido afirmándose en la montura y perfilando un liderazgo. Él toma decisiones y asume riesgos.
-Como en la termoeléctrica de Punta de Choros.
-Algunos podrán cuestionar esa decisión, pero el fondo de la decisión fue correcto. Recuerdo que los partidarios del gobierno anterior hacían ver que en muchos casos les habría gustado una acción más enérgica de la anterior mandataria. Acá hay un Presidente que toma decisiones y enfrenta los problemas.
-La otra vez le dijeron «conservador solapado». A usted le dio risa.
-En mi vida me han dicho de todo, por eso yo digo que esto es sin llorar, pero me dio risa porque siempre me critican por -supuestamente- estar anticipado a los tiempos.
-Es que es muy liberal.
-Bueno, me siento a favor de las libertades, pero ocurre al final que uno carga la etiqueta de que me anticipo a los tiempos. Ahora unos dirán que voy demasiado rápido y otros que voy lento con el tema de las uniones civiles, pero lo importante es ir en la dirección correcta.
Pololo feliz«Contento de haber escrito con Marcela»
En plena conversación aparece la ex diputada Marcela Cubillos, pareja de Allamand. Es hora de ir a almorzar.
-A usted lo criticaron por «El desalojo» y por «La estrella y el arco iris».
-En el caso de «El desalojo», fue un vaticionio correcto. La Concertación estaba agarrada con dientes y muelas en el aparato público. Y sobre «La estrella y el arco iris», estoy muy contento de haber escrito ese libro con la Marcela, porque es un testimonio de la lucha de 20 años para derrotar a la Concertación.
-Uno podrá apoyar o no el matrimonio homosexual, pero de ahí a insinuar que quienes lo apoyan están influidos por el Demonio, hay una distancia gigantesca


