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Autor de la Foto: MARIOLA GUERRERO
Título/Pie de foto: Varios fueron los modelos rosados del Luli Móvil.
Sociólogo explica por qué las personas se proyectan en sus bienes o hobbies
Lala, Bruce, Frutillita, Gary, Tony, Cajón de tomates y el Luli Móvil son algunos.
Danny Aulestia M.
Cuando hace unos años Coco Legrand bautizó su citroneta como «Lataneta», mucha gente que tenía esos vehículos comenzó a llamar así al milagro francés.
Es una realidad que se mantiene vigente en los últimos años y que más de una sonrisa arranca en las personas que escuchan los extraños nombres y que para el sociólogo Carlos Livacic (docente de la USS), va más allá de ser una choreza.
«Es un tema de personalización, de identidad o como los sociólogos lo conocen: principio de extensión. Esto sucede cuando la persona sale más allá de si y se proyecta a través de sus bienes o hobbies. Es una clara expresión de cómo nos sentimos socialmente», señala.
Y no son pocos los que colocan nombres raros a sus autos. En España, un estudio de Direct Seguros a 2.000 conductores (ver recuadro) reveló que uno de cada cinco autos tiene nombre propio, y que las mujeres bautizan a sus autos con más frecuencia que los hombres, ya que ellas representan el 68% del total que recurre habitualmente a un apodo.
Mientras en España surgen nombres como Megane Fox o Ibizita, en Chile tampoco no se quedan atrás. Quedó como ejemplo el caso del Luli Móvil, nombre con el cual Nicole Moreno (Luli Love) bautizó diferentes modelos que tuvo hace un tiempo. «Los pinté de color rosado para estar a tono con mi vestimenta», comentó en esa oportunidad. Hoy Luli se recupera emocionalmente tras salir del último reality en el cual participó («Amor a prueba»).
Está también la Lala. «Le puse así porque mi hija cuando pequeña no decía mamá Sandra, sino que mamá Lala. Cuando compré el auto (Spark) me acordé y lo bauticé con ese nombre», dice Sandra Cáceres.
«Mi actual auto se llama Bruce (por Bruce Wayne, Batman) y sucedió a Tony (por Tony Stark, Iron Man). En un momento tuve a dos súper héroes en mi patio y el más feliz era Benjamín, mi hijo. También les he puesto nombres de personas, según sus caras… Así fue el caso de Antonio y de Luis, dos Subaru Legacy», comenta Lorena Rojas.
Se suma también Christine, quien apodó de Gary a su Mitsubishi: le puso así porque lo encontró aperrado, simple. O el de Tamara Ruiz, que tiene un Spark rojo al cual su hijo bautizó como Frutillita. Francisco Solís tuvo un Suzuki Fronte del año 89 al que le decía Cajón de Tomates, porque era rojo y abajo estaba todo podrido. Y al igual que Luli, Patricia Rebolledo, de la VIII Región, le puso Patty Móvil a su auto.
En España prefieren nombres de personas
A través de su comunidad en Facebook, la empresa Direct Seguros condujo un estudio que revela las preferencias de los españoles a la hora de bautizar el vehículo. (http://blog.directseguros.es/coches_y_personas/y-tu-coche-como-se-llama/ ). En detalle, el 25% de los encuestados le pone a su auto nombres de personas (‘Manolo', ‘Fabrizzio'); el 15% lo llama por su color (‘copito de nieve', ‘tomatito'); el 13% por una expresión de cariño (‘niño' o ‘pequeñín'); el 12% por la marca (‘Golfito', ‘Forito'); el 8% por el tamaño (‘pequeñín'); otro 8% por su antigüedad (‘carraca') y un 7% por la velocidad que alcanza (‘tortuga').


