La gente que andaba por el centro no entendía nada
Extraño fenómeno puso nerviosos a los habitantes de esa ciudad, que no entendían qué pasaba,
La escena dejó tiritón a varios transeúntes que ayer caminaban por la intersección de las calles Antonio Varas y Ancud, en Puerto Montt.
A las once de la mañana las tapas de los alcantarillados del lugar comenzaron a temblar en medio de una copiosa lluvia. Luego, un abundante fluido blanco y espumoso emergió de los ductos a mitad de la calle. A los segundos, un chorro de un metro de altura salió disparado dejando a varios vehículos embetunados. Parecía una película de ciencia ficción.
“Varias personas iban cruzando la calle cuando el líquido se disparó hacia arriba y los dejó empapados. Una señora que iba pajareando no se dio cuenta y se resbaló. Hubo varios que se cayeron”, cuenta Eugenia Guzmán, quien vio todo desde la ventana de la residencial donde trabaja.
La mujer estuvo varias horas mirando el singular fenómeno. “No había visto algo así. Después una vecina me comentó que otras veces había pasado lo mismo. Los autos tenían que esquivarlos y pasar despacito porque estaba muy resbaloso. Hubo harto taco, hasta que vinieron a limpiar. Pero lo peor fue el mal olor, como a pescado podrido”, recuerda.
Adrián Maldonado, del área de comunicaciones de la empresa de Servicios Sanitarios Los Lagos, Essal, explicó el origen de esta rara espuma.
“En ese lugar confluyen las aguas del sector alto de Puerto Montt, donde está el parque industrial y hay un centenar de empresas pesqueras, muchas de las cuales no usan el antiespumante cuando realizan lavados de plantas. Entonces el agua servida se mezcla con el detergente y viaja por los alcantarillados”, explica Maldonado.
-¿La espuma es tóxica?
-Según los análisis practicados, sólo es detergente. Periódicamente hacemos fiscalizaciones. Ya clausuramos el servicio a una empresa y hemos multado a dos por no usar la cantidad necesaria de antiespumante.
-¿Por qué salen chorros?
-Por la presión del agua. Fue un día de mucha lluvia. Recibimos casi 400 por ciento más del agua que deberíamos recibir.


