La crearon alumnos de la Universidad de Concepción
Entrevistas con varias personas, desde adolescentes a adultos mayores, permitieron encontrar la receta justa.
«Queríamos hacer algo diferente, porque barras de proteína, cualquier persona puede hacer una. La idea era hacer algo súper rupturista. Entonces, agregar los insectos a una barra de proteína, sabíamos que iba a ser súper innovador», cuenta Marcela Paz, estudiante de ingeniería en biotecnología vegetal de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción.
Ella y dos compañeros, Alejandro Olivares y Matías Saavedra, llevaban años trabajando en la idea, desde aquel segundo semestre del 2023, en el taller de productividad vegetal. Ahora fundaron la empresa Entoenergy.
Un ramo relacionado con la entomología les permitió conocer mejor las propiedades de los insectos. «En otros países se consumen, pero acá en Chile no. La mejor forma de traerlos sería a través de productos tradicionales, pero innovadores. Así uno no se imagina que alguien se está comiendo un insecto vivo. Creo que uno solamente va a ver una barra de proteína, que tiene chispas de chocolate, bañadas en chocolate, y que va a ser súper rico comerlo», explica.
De todas maneras, sabe que la tarea no es fácil, por el rechazo cultural a los insectos. Si es desagradable verlos, mucho más comerlos. «Sabemos que ahí hay harto trabajo, pero ya estamos trabajando en ello. Durante todos estos meses nos hemos dedicado a educar a las personas sobre el beneficio de comer insectos, lo bueno que es comer insectos. Hicimos una barra de proteína. No vamos a estar comiendo insectos vivos o crujientes. En ningún momento uno va a tener la sensación de estar comiendo un insecto», cuenta.
El insecto que escogieron para hacer la barra es el Tenebrio molitor, también conocido como gusano de la harina o escarabajo molinero. «Fue el primer insecto aprobado para el consumo humano por la Unión Europea», explica. «Se autoriza la comercialización en la Unión del polvo tratado con rayos UV obtenido a partir de larvas enteras de Tenebrio molitor», publicó esta organización el 20 de enero del 2025.
Marcela Paz dice que la elaboración de la barra de proteínas comienza con un paso muy importante. «Criamos los insectos, bajo ciertas medidas, una temperatura adecuada, humedad, etcétera», asegura.
Las larvas de tenebrios se ponen en bandejas verticales dentro de cámaras especiales o refrigeradores pequeños. Ahí reciben como alimento residuos industriales que los alumnos someten a procesos biotecnológicos y que no son peligrosos para los seres humanos.
Cuando alcanzan un tamaño adecuado, los insectos se congelan y se envían a un laboratorio para convertirlos en harina. «Con la harina se cocina en la barra», explica.
Este producto, que aún no tiene nombre, tiene además chocolate, dátiles y proteína de soya, entre otros ingredientes, y además está bañada en chocolate. Para encontrar la receta ideal entrevistaron a muchas personas, desde adolescentes a adultos mayores.
«No es que la barra sea de 100% con harina de tenebrio. En Chile tampoco hay una regulación actual para eso. Nos guiamos por la regulación de la Unión Europea, donde sólo se permite un 10% de harina de insecto en los alimentos. Entonces, el10% de esta barra de proteínas es de harina de insecto», cuenta.
El equipo detrás de la barra de proteínas tiene planeado lanzarla oficialmente en enero.


