Rodrigo Acosta (42) se despidió en los 10K del Patagonian International Marathon
En 2008 sufrió un accidente cerebrovascular que le hizo perder la capacidad de mover sus extremidades. Quedó con secuelas y estuvo casi tres años sin caminar.
La llegada a la meta del participante Rodrigo Acosta en el Patagonian International Marathon fue emocionante, como la de los cientos de participantes que se dieron cita en las inmediaciones del Parque Nacional Torres del Paine. Pero la suya tenía un componente particular: fue su última participación en una carrera oficial.
«Estoy bastante contento porque esperé todo el año este momento. Esta es la última competencia que hago porque me lesiono muy seguido y en el trabajo están preocupados. Quizás siga entrenando, pero no voy a competir más», contó a la llegada Acosta, quien tiene sus buenos motivos.
El accidente cerebrovascular que sufrió en 2008 lo dejó con secuelas y lo mantuvo un par de años alejado del deporte que practica desde 1994.
«Empecé cuando estaba en el colegio, pero desde el 2008 estuve varios años con secuelas por el accidente cerebrovascular y dejé el deporte. Después del 2010 volví a entrenar nuevamente, como rehabilitación. Partí caminando rápido y después pasé a correr», cuenta tras la hora y cuatro minutos que se demoró en terminar el recorrido de 10 kilómetros de la competición, que también tuvo las distancias de 21 y 42 kilómetros.
«Me caí tres veces, así que estoy un poco accidentado (muestra la mano con sangre), pero las montañas de Torres del Paine son hermosas y el entorno es espectacular, así que estoy feliz», detalló sobre su carrera.
Justamente aquello es lo que le hizo tomar la decisión de que esta sea la última de sus competencias de trail running: su familia y su equipo de trabajo (es parte del team de una multitienda de retail) están inquietos por las constantes caídas que sufre, especialmente en las bajadas.
«Lo que más me gustó de la carrera es el compañerismo de la gente. Cuando yo me caía, me ayudaban y se preocupaban de ver si estaba bien», dice sobre los tres momentos más duros de su recorrido.
«Uso un bastón para movilizarme, pero al correr lo dejo. No se puede trotar con bastón porque me estorba. El problema es que eso me genera las caídas. En las bajadas se me van los pies, ahí no puedo frenar y me termino tropezando. Ya estoy acostumbrado a caídas fuertes», detalla.
Al cruzar la meta, Acosta levantó los brazos, sintió la satisfacción del desafío logrado y se llevó los aplausos de quienes estaban en ese sector.


