En Conversa larga, cuento corto tres actrices incursionan en el género de la telepeluquería.
Este 15 de diciembre debutó en TV+ «Conversa larga, cuento corto». Las conductoras son tres actrices, Paz Bascuñán, Loreto Aravena y Jenny Cavallo, las que hace un año y medio tienen la misma propuesta en radio La Clave.
A primera vista, hablan «asuntos de mujeres», pero tras verlas con mucha atención uno se percata de que la paleta temática con que trabajan es más bien unisex.
Alguien malo de adentro (no es mi caso) podría llamarlas «Los ángeles de Nicolás López», ya que Jenny fue pareja del controvertido cineasta, mientras Paz y Loreto declararon que nunca vieron las reprochables conductas de las que se le acusó.
Cada día hábil a las 18 horas estas chicas comparten anécdotas y confidencias frente a materias como la primera vez, los placeres culpables, las amistades y las cargas mentales. Me hacen extrañar al viejo UCV-TV, el de «Tertulia», «Show de goles» y «Pipiripao».
Ahora que las vamos conociendo más, la conclusión es que son más divertidas, distraídas y especiales de lo que pensábamos.
Loreto se acuerda poco de su adolescencia y primera juventud. De hecho, ha dicho acá que antes de casarse con el heredero del imperio Luksic (a quien ha contado que le aplica cremas para protegerlo del sol) era «otra». Surte de bastantes datos prácticos, desde recomendar una aplicación para chequear si un bloqueador solar tiene disrruptores hormonales hasta hablar de los beneficios de la «melena de león» (hongo que, supuestamente, reduce el estrés).
Jenny, que además de actriz es sicóloga y se nota, postula tesis bastante originales, como que «los amigos se conocen cuando uno está bien, no cuando está mal». Argumenta que en ausencia de problemas quien apoya no puede mantener su estatus de incondicional y resulta eclipsado.
«Pacita», por último, suele hablar muy relajadamente de fluidos corporales (tos, vómitos, sudor). Además, reveló que: «Nosotros no decimos pelar en nuestra familia. Mi papá decía que somos analistas sociales…». En uno de los capítulos contó que era muy dada a visitar a sus amigas sin avisar. Ante el silencio de sus partners les preguntó: «¿Ustedes eso lo encuentran una impertinencia?». «Sí», le contestaron al unísono.
De momento quedan para marzo, como en mi época de colegio. Quiero darles otra oportunidad a estas chiquillas. La tentación de destrozar el programa solo es superada por la de sintonizarlo, religiosamente, cada día. Hablando de placeres culpables…


