Ventana de recuperación es limitada para estos pacientes
Neurocirujano estadounidense Teodoro Forcht Dagi dice que podría ayuda a normalizar la actividad neuronal que fue interrumpida.
Aprender. «Adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia», dice sintéticamente el diccionario de la Real Academia Española (RAE) de la Lengua. «Fijar algo en la memoria», agrega. La más científica, la más poética, la más sencilla, sea cual sea la mejor definición, es un proceso que ocurre en el cerebro. Una red neuronal sana, estimulada correctamente por sus ondas eléctricas, tiene una buena capacidad de aprender. Para una persona con un accidente cerebrovascular (ACV), seguramente el concepto más adecuado es reaprender, que su red neuronal se adapte y vuelva a hacer lo que hacía antes, como hablar, caminar, incluso pensar o simplemente comer. La Estimulación Magnética Transcraneal (EMT) o TMS, por su sigla en inglés, es decir, crear un campo magnético de baja intensidad alrededor del cerebro, facilitaría el reordenamiento de las neuronas, luego de un incidente de este tipo.
«Quiero ser claro, no son balas mágicas. Lo que hacen es mejorar significativamente la capacidad natural del cerebro para reorganizarse, especialmente cuando las combinamos con rehabilitación dirigida. Estas herramientas trabajan a nivel de la plasticidad sináptica, que es el mecanismo mismo por el cual aprendemos, recordamos y nos recuperamos. En casos como una conmoción cerebral, por ejemplo, el TMS puede ayudar a normalizar la actividad cerebral interrumpida, guiando suavemente al cerebro de regreso a la salud», dice el neurocirujano Teodoro Forcht Dagi, académico de la Clínica Mayo y director médico de la empresa de neurorehabilitación Indoma.
Esta empresa trae a Chile un casco portátil de estimulación magnética que abarca todo el cerebro. «Este sistema ha demostrado ser seguro y eficaz, particularmente en la mejora de la función del brazo y la mano después de un ACV. Pero lo más importante, y la razón por la que es clave para nuestro modelo, es que nos permite la entrega simultánea de terapia física, de habla y cognitiva», cuenta.
Un paciente puede llevarse el casco a la casa para cumplir con su rehabilitación. Mediante Bluetooth se conecta a un computador en el que puede estar almacenada la rutina especialmente diseñada para él por los doctores. «La TMS tradicional estimula sólo una parte del cerebro. Este nuevo sistema lo hace globalmente y, por lo tanto, detecta dónde están estas descompensaciones de las ondas cerebrales. A través de la estimulación, trata de llevarte a una normalidad», cuenta Claudio Soto, médico fisiatra.
Las sesiones de TMS son generalmente de media hora, cinco días a la semana, y se combinan simultáneamente con ejercicios simples, como pararse o sentarse, levantar los brazos, mover las manos. «Al final es como si el paciente estuviese sentado y estuviese agarrando una pelota, sin ninguna incomodidad, sin ningún ruido, lo que facilita también la terapia», cuenta
Luego de un ACV, hay una ventana de recuperación, explica, y este método permitiría extenderla. «¿Qué significa extender la ventana de recuperación? Que la meseta sea lo más lejos posible. La meseta es el momento en que ya dejas de recuperarte», cuenta. En otras palabras, llega un momento en que, haga lo que haga, el paciente ya no puede seguir mejorando.


