El Cord 810 Beverly Sedan se impuso entre un gran abanico de vehículos de colección
Fue elegido como el mejor del certamen por su autenticidad, rareza y estado de conservación.Llegó desde EE.UU. a Chile, al museo Jedimar, hace una década.
Con un día soleado ideal y el constante sonido de motores encendidos, desde Jardines de El Mercurio, cientos de personas -familias completas, fotógrafos, coleccionistas y curiosos- recorrían la exposición de máquinas centenarias y modernas en la sexta edición del Anglo Cars 2025. Entre ellas, un sedán color beige destacaba por su elegancia y diseño exótico: el Cord 810 Beverly Sedan de 1936, ganador del «Best of Show» (ver galería de fotos en https://acortar.link/tsJj9e).
«Detrás de cada auto antiguo hay una gran labor de nuestra gente: tapiceros, pintores, mecánicos. Este premio es para ellos», dice con orgullo Jesús Diez González, presidente del Museo Jedimar, ubicado en Estación Central, mientras sostiene la medalla dorada del evento.
Cord -marca de lujo creada por Errett Lobban Cord- fue uno de los primeros vehículos con tracción delantera, una innovación tecnológica impensada para los años treinta. «Era un auto muy avanzado para su época y, además, de una elegancia superior», cuenta Diez.
Este ejemplar llegó desde la ciudad de California (EE.UU.) al museo hace una década, en buen estado. «Pertenecía a un museo y no fue necesario restaurarlo demasiado, solo pequeños retoques de pintura y mecánica», explica. «El interior se conserva original, lo que para nosotros es un tesoro».
El motor, marca Lycoming, es de la misma empresa que fabricaba motores de avión. «Además de su diseño art déco, la parte técnica es impresionante. Tenía frenos de varilla, no hidráulicos, y un sistema de cambios único que se controla con una pequeña palanca desde el tablero», detalla Diez, mostrando el mecanismo con entusiasmo.
El Cord no es el único tesoro del Museo Jedimar. Su colección alcanza más de 100 vehículos, desde un Renault 1908 -que fue ganador de una versión anterior del Anglo Cars- hasta modelos de los años 70, entre ellos una Ferrari 250 GT negra de 1960 que también fue premiada este año. «Nos demoramos tres años en restaurarla desde cero», cuenta el coleccionista. Pero esta vez fue el Cord quien se llevó todos los aplausos: «Es un auto único en Chile, y probablemente uno de los pocos que quedan en Sudamérica».
Criterios del jurado
El encargado de liderar la deliberación fue Alec Daly, embajador de la Federación Internacional de Vehículos Antiguos (FIVA) para Sudamérica. Desde Buenos Aires, Daly coordina hace años el jurado del Anglo Cars y detalla que la originalidad es el primer criterio de evaluación.
«El auto debe estar lo más parecido posible a como salió de fábrica y, si fue restaurado, las piezas deben respetar los materiales y tecnologías de la época», explica. Junto a él, otros nueve jueces analizan unos 100 autos divididos en cinco categorías: pre 1930, preguerra, posguerra, clásicos y contemporáneos. Cada dupla escoge un primer y segundo lugar antes de que todos se reúnan para definir al mejor de la muestra.
Además de la autenticidad, los jueces valoran la rareza del modelo, su historia y la calidad de la restauración. «Cuando dos autos tienen un nivel similar, la diferencia puede estar en que uno fue fabricado en pocas unidades o participó en un evento histórico», agrega Daly. El aspecto mecánico también pesa. «El auto tiene que partir, moverse y llegar por sus propios medios a recibir el premio. No queremos que sean muebles».
Cada detalle cuenta: la pintura debe corresponder a un color disponible en la época, los tapices y alfombras no pueden usar materiales modernos, y las abrazaderas o mangueras deben ser fieles a las originales. «Buscamos que el impacto visual sea el mismo que cuando el vehículo salió de la fábrica», resume Daly.


