Gustavo Álvarez se sacó el sombrero por sus dirigidos
El técnico azul aplaudió el desgaste de los jugadores y aseguró que siempre estuvimos tranquilos.
Gustavo Álvarez fue de los primeros en abandonar la cancha luego del pitazo final en el Estadio Nacional. El técnico azul caminó raudo hacia los camarines, mientras sus jugadores se abrazaban en el pasto, pero igual alcanzó a devolver el cariño a los hinchas con un saludo antes de desaparecer por el túnel.
El entrenador de la U aprovechó la conferencia de prensa para explicar por qué el equipo levantó el nivel en el segundo tiempo. «No teníamos que saltar a presionar en momentos inoportunos. Cuando lo hacíamos así, agresivos y tarde, quedaban muchos espacios en el medio. En el segundo tiempo lo ajustamos. Me parece que defensivamente el equipo manejó los dos tiempos muy bien», señaló.
El ex estratega de Huachipato también detalló su pensamiento a la hora de realizar cambios. «La entrada de Israel Poblete fue porque necesitaba una característica más de equilibrio. Y la de Nico Guerra fue por el riesgo de la amonestación de Leandro Fernández», señaló.
Universidad de Chile llegaba a este encuentro llena de dudas y críticas, con sólo un punto conseguido en los últimos tres partidos del Torneo Nacional. Álvarez hizo oídos sordos a ese dato y aseguró que el bajón no pasó por el lado anímico.
«Los deportes son de seres humanos, donde tienen altibajos. Como entrenador uno tiene que tratar de sostener los niveles individuales y colectivos, pero sabiendo que las ondulaciones de rendimiento son parte de esto. No hay que intranquilizarse ni dramatizar. Este equipo merece un promedio más amplio que el de los tres últimos partidos del torneo», dijo.
«Uno lo ve día a día, en los entrenamientos. Ya los conozco muy bien a todos y tengo señales claras por dónde pasan las correcciones que hay que hacer. No es una cuestión anímica, este es un equipo de hombres, de jugadores que dejan todo y en la adversidad se fortalecen. Siempre estuvimos tranquilos», agregó el técnico de la U.


