Gabriel Ortiz, de 17 años, recorrió casi 2.200 kilómetros desde El Salvador
Llegó de vuelta a su casa horas antes de rendir Matemáticas 2. No quiso estudiar el fin de semana para no estresarse. Quiere entrar a ingeniería civil en minas y egresó del liceo con un 6,9.
Gabriel Ortiz (17) realizó un viaje de casi 2.200 kilómetros, ida y vuelta entre El Salvador y Rancagua, para presenciar el partido de Cobresal y OHiggins, que terminó sin goles, el sábado pasado. Si bien la distancia no es un gran impedimento para los hinchas acérrimos, en este caso hay un aspecto relevante: Ortiz tenía que dar la prueba PAES el lunes por la mañana, pero su amor por la camiseta nortina y la inminencia del término del torneo lo motivaron a llevar adelante el sacrificio y, bueno, también sus notas, porque egresó de cuarto medio con un 6,9.
El periplo del estudiante del Liceo Diego de Almeyda comenzó el miércoles anterior, junto a Benjamín Pizarro y a la mamá de su amigo, Rosita Bascur, quien manejó su auto hasta La Serena, donde todos se quedaron hasta el viernes en la casa familiar de Ortiz. El viernes, en la noche, Ortiz y Pizarro salieron hasta Santiago, en un viaje eterno, porque el bus pinchó una rueda. Llegaron en la mañana del sábado y luego de hacer compras navideñas se embarcaron en el Metrotren a Rancagua. Tras el partido, se equivocaron de terminal y casi no tomaron el bus de vuelta a la capital y desde ahí a la Serena. El domingo enfilaron hacia El Salvador en el auto de la señora Rosita.
Estaban en la casa tipo nueve de la noche, muy cansados, pero Ortiz se sentía lleno de vida para rendir las pruebas de acceso a la universidad.
¿Cómo se sentía para la PAES?
«Es que a mí me iba muy bien, por lo que no necesité estudiar ese fin de semana para sentirme preparado. No era tan importante estudiar esos días, porque quizás iba a estar más estresado para la prueba. Entonces me mandé la locura de viajar con mi amigo a Rancagua».
¿Qué quiere estudiar?
«Ingeniera civil en minas. Mi primera opción es irme a estudiar a Valparaíso, a la Universidad Católica, y quedarme en Viña del Mar. Así no me pierdo los partidos de Cobresal cuando juegue en la zona central. Este año salí de cuarto medio del Liceo Diego de Almeyda de El Salvador, con un promedio de 6,9».
Con esas notas cualquiera se va a Rancagua a ver un partido antes de una prueba tan importante.
«Hay gente que está muy preocupada por la prueba. Yo con lo que sé nomás me fue bien. No quería estresarme. He visto aquí a mucha gente estresada».
¿Qué exámenes rindió?
«El martes di Lenguaje y Ciencias. El miércoles rendí Matemáticas 1. Me fue bien».
¿De dónde viene el fanatismo por Cobresal?
«Yo nací en El Salvador. Mi papá, Pedro Ortiz, me llevaba al estadio desde chico y me compraba las camisetas. Íbamos todos los fines de semana que jugaba Cobresal. Acá la gente que va al estadio es más familiar. Cosa que, lamentablemente, en otros estadios no se ve. Con Cobresal no hay gente mala que quiera generar conflictos. Acá es bueno para la familia ir al estadio».
¿Cómo ve la final del campeonato?
«Estoy muy nervioso por lo que pueda pasar, porque somos la primera opción. Se ha acercado Colo Colo, Huachipato no se despega. En todo caso, estoy tranquilo porque dependemos de nosotros mismos. Lo malo es que quería salir campeón contra la U, este domingo, de local. Lo que pasa es que tengo la gira de estudios y no podré ver el último partido con la Unión Española. Nos vamos a Camboriú, a Brasil, entre el 7 y 15 de diciembre. El partido contra la U será seguramente el último que veré como local, porque después me voy a estudiar a otra ciudad».


