No siento que haya sido tiempo perdido, asegura la streamer Nicole Troncoso
¿Se puede retomar la carrera tras años sin trabajar? En el área de la salud, incluso puede ser una ventaja.
Nicole Troncoso terminó Enfermería tras cinco años estudiando en la Universidad de los Andes. Se tituló en 2022, pero nunca ejerció formalmente: sólo alcanzó a trabajar un mes en el centro donde hizo su internado, reemplazando a una enfermera de vacaciones.
La decisión de estudiar esa carrera no fue completamente propia: su intención era estudiar Biología en la Universidad Católica, pero cometió un error al momento de postular. «Un amigo me dijo que el orden de preferencia no importaba, que igual iba a quedar en todas. Puse Enfermería primero y ahí quedé», recuerda. Cuando quiso corregirlo, ya era tarde. En la universidad le dijeron que debería esperar un año para repostular, pero su padre le prohibió tomarse ese tiempo. «Me dijo que tenía que estudiar sí o sí».
Durante la carrera, que cursó becada, viajaba a diario más de dos horas y media desde su casa en El Bosque a la universidad. El eterno trayecto y la exigencia académica convirtieron esos años en una etapa difícil. «Lloré muchas veces. Sentía que no era suficiente y, como no era mi vocación, me costaba el doble», afirma.
En paralelo, en plena pandemia, comenzó a hacer streamings sobre videojuegos: al principio era una forma de escape, pero fue ganando terreno hasta convertirse en su foco principal. Y hoy sigue transmitiendo en plataformas como Twitch y Kick (@nicole3e.e)
Después de todo, ¿siente que valió la pena haber estudiado o fue una pérdida de tiempo?
«La verdad es que no siento que haya sido tiempo perdido, aunque sí fue muy duro. Aprendí muchas cosas que hoy valoro, cosas de la vida. Aprendí a cuidar a los demás, a entender el cuerpo, a tener más empatía. Fue un proceso que me hizo más fuerte y más consciente de lo importante que es la salud. Pero también fueron años donde lloré mucho, donde me sentí poco capaz y me costaba levantarme todos los días porque sabía que no era lo que yo quería hacer para siempre».
¿Por qué no se cambió de carrera?
«Lo pensé muchas veces, pero tenía miedo. Miedo a mi papá, principalmente. Él no me iba a dejar tomarme un año sabático ni cambiarme de carrera, y yo sabía que si lo hacía iba a tener consecuencias con él. Tenía un grupo de amigas muy bacán que me apoyaba harto y eso también me ayudó a seguir. Me sentía atrapada, sí, pero decidí seguir adelante y terminarla, aunque no fuera lo que me apasionaba».
¿Y cómo fue ese mes en que alcanzó a trabajar como enfermera?
«Aunque me pagaban, yo tenía claro que no era lo mío. Ya llevaba dos años haciendo stream y eso me llenaba de otra forma: me gustaba más, me sentía más libre. Igual traté de hacerlo bien, con toda la responsabilidad del mundo, pero sabía que iba a seguir por el otro camino. Era como tener dos vidas en paralelo y me di cuenta de que ya había elegido».
¿Se imagina volviendo a ejercer en algún momento, quizás desde otro lugar dentro de la enfermería?
«No está descartado. Me gustaría estudiar algo más relacionado con medicina estética o incluso con la parte científica. Hoy no puedo, porque estoy enfocada en salir adelante sola, pero si se me da la oportunidad más adelante, yo feliz. A veces hago cosas gratis para no perder la práctica: pongo sueros, inyecciones, esas cosas. Me gusta seguir sabiendo, no dejarlo atrás del todo».
Volver a empezar
Verónica Molina, directora docente de la Escuela de Enfermería de la Universidad Mayor, advierte que volver a ejercer esta profesión después de cinco años -y sin experiencia previa- no solo implicaría ponerse al día con protocolos y sistemas, sino también lidiar con el miedo a no estar a la altura.
«La persona siente que se quedó atrás, que debería saber más, y eso genera mucha inseguridad, sobre todo cuando hay que integrarse a equipos ya armados y trabajar bajo presión», indica. Pero los conocimientos técnicos pueden actualizarse, recalca, subrayando que la formación ética, el razonamiento clínico y la mirada integral del cuidado siguen ahí.
Si uno pasa años sin trabajar en salud, ¿es muy difícil encontrar empleo con semejante laguna?
«Hoy depende harto de lo que esté buscando cada campo clínico, sea un hospital, un Cesfam o un centro de atención. Puede pasar que, aunque la persona no tenga experiencia, en la entrevista y en el currículum muestre cosas que pesan mucho. Por eso es tan importante asesorarse bien para hacer un buen currículum que deje claras las competencias».
¿Qué es lo que se requiere hoy?
«Habilidades blandas: comunicacionales, el trato, el cuidado y una mirada más integral del paciente. Al final, el conocimiento y la técnica se aprenden con el tiempo. De hecho, hay unidades que incluso prefieren a personas sin experiencia, porque así las forman según sus propios criterios y procesos, y no llegan con mañas o aprendizajes de otros lados. Ahora, siendo bien honesta, también hay harta competencia. Los cargos no son tantos y se compite con enfermeros que llevan tiempo buscando pega o que han trabajado por turnos o por temporada».


