Jean Paul Gaultier caminó por París con una prenda de este tipo en 1985 y remeció al mundo
Analistas de la moda comentan el atrevimiento de Diego Sánchez, arquero de Coquimbo, en la Gala Crack del fútbol.
Es 1985 y Jean Paul Gaultier camina por las calles de París luciendo lo que él llama una «falda-pantalón» y, aunque el nombre es raro o extravagante, a la gente parece gustarle la prenda. «¿Es cómoda para caminar?», le pregunta una mujer. «Mire, estoy caminando totalmente normal, incluso puedo correr», responde el niño terrible de la moda, mientras se mueve de un lado para otro. «¿Usted la usaría?», le pregunta el diseñador a un hombre. La respuesta es directa: «Sí, los hombres volverían a ser atractivos de nuevo, como solía ser».
Ese mismo año, Gaultier redondearía una declaración de principios, hoy natural, pero en ese tiempo un terremoto.
En su colección «Et Dieu créa lhomme» o «Y Dios creó al hombre», modelos desfilaron con varias versiones de lo que la prensa simplificaría con el nombre de «falda masculina».
Diego Sánchez, el arquero de Coquimbo Unido, flamante campeón del fútbol chileno, lució una negra larga en la Gala Crack, que organizaron TNT Sports y el Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup), para premiar a los mejores del año.
«La falda, como prenda masculina, es un poco una representación de la era no gender o genderless: no seguir la estructura del género dentro del vestuario. Como todas las modas, siempre parten con propuestas en grandes pasarelas, en colecciones de grandes diseñadores, que rompen con la estructura tradicional y luego empiezan a bajar a escenarios tipo galas. La gran aparición de la falda como una prenda masculina fue hace cinco o seis años. Luego, todos los procesos de moda después empiezan a tener la bajada a la parte popular y a la parte masiva», cuenta Majo Olas, directora de moda de TVN.
Explica que estamos en una era en la que los hombres no sólo se atreven a usar estas prendas en eventos o escenarios. «En el 2025 estamos viendo a hombres que en su outfit ocupan faldas sin temor a que se pueda hacer una lectura diferente», cuenta.
Macarena Hamilton, productora y editora de moda, dice que la falda es parte de la historia de la vestimenta masculina. «Hoy se asocia a estilo, personalidad y libertad. Por ejemplo, el caso del arquero de Coquimbo, que apareció con falda en la gala. No fue un chiste ni nada, sino más bien un statement, una declaración: puede ser fuerte, talentoso, competitivo y usar falda», explica.
La falda es un referente cultural, asegura. «Rompe un patrón todavía muy tradicional en Chile, eso de que lo masculino tiene que ser de una sola forma. Al final para mí la falda muestra que la ropa no define su talento, su carácter ni su masculinidad», cuenta.
Prenda antigua
Alejandra Cuevas, diseñadora y profesora de la carrera de diseño de vestuario del Duoc UC sede San Carlos de Apoquindo, hace un poco de historia. «A pesar de que actualmente en la sociedad moderna de occidente la falda es considerada femenina, se usó por hombres durante siglos. Desde las culturas antiguas de Mesopotamia, Egipto y Grecia, las culturas mesoamericanas e incluso durante toda la edad media en Europa los hombres usaron faldas y prendas similares a vestidos. Y en otras culturas de oriente sigue siendo una prenda usada por hombres», advierte.
Para ella, el proceso de los hombres que comienzan a usar falda no tiene similitudes con el de las mujeres que empezaron a usar pantalones. «Que una mujer usara pantalones fue también una lucha. Pero cuando dejó de serlo, se consideró correcto porque finalmente el vestir masculino se considera más serio, más profesional, más adecuado. Esto se nota mucho en los ambientes ejecutivos, donde las mujeres han tenido que adoptar estilos más relacionados a lo masculino, trajes con chaquetas, colores sobrios, para poder avanzar en sus carreras. La vestimenta femenina se tiende a relacionar con algo más delicado, que no representa poder», asegura.
Francisca Ruiz, periodista de moda y creadora del Blog del Cero, dedicado a la moda en Chile, dice que ambos procesos son muy distintos. «Cuando la mujer comienza a usar pantalones, venía de un problema sociopolítico muy fuerte y seguimos en un mundo donde el hombre es superior a la mujer. Entonces, que el hombre cambie de pantalón a falda la verdad no es revolucionario, es performático. Claro, va en contra de la masculinidad y esto viene de la mano con el machismo. Que una mujer haga un cambio como lo de usar pantalones en su momento fue algo realmente impactante para la época», explica.


