El comunicador, quien vive en Estados Unidos, cuenta que hoy le tiene respecto a la inversión inmobiliaria
Dice que los precios suben y bajan por factores sobre los que los inversionistas no tienen control. No hay que pretender ganar rápido, se gana esperando, advierte.
«Me encontraron viejo, me dio mucha risa. Debe ser un requisito para quienes tienen más de 50 años. En Chile es mucho más complicado tener un crédito, te chequean todas las probabilidades de muerte que puedas tener. Nunca en Miami me han pedido algo así», cuenta el fundador de la corredora Viel & amp; de Guzmán y administrador de un fondo de inversión privado.
En Estados Unidos no son tan cautos para entregar créditos hipotecarios, añade. Son tan flexibles que fue en ese país donde aprendió a tenerle respecto a la inversión inmobiliaria. Así como ha tenido buenas rachas, ha sufrido derrotas.
«Uno siempre debe invertir considerando que el mercado tiene diferentes ciclos, buenos y malos. Yo al real state (bienes raíces) le tengo respeto», declara.
Para la crisis subprime de 2008, que se inició porque la banca entregó hipotecarios por doquier, muchos no pudieron pagar los préstamos y perdieron sus viviendas.
Uno de ellos fue Viel, quien perdió cinco propiedades que tenía de inversión porque sus inquilinos ya no podían pagar el arriendo y él no podía cubrir las cuotas.
«Era una época en la que te pasaban hasta el 95% del valor de la propiedad. Si tenías US$5.000, era muy fácil comprar una. Aunque pagabas mucho por el crédito, las casas subían tanto de valor que seguía siendo un buen negocio. Tenía amigos que tenían 20 a 30 casas; otros, edificios completos. Pero cuando el mercado empezó a caer, fue todo como una bola de nieve», recuerda.
Dice que fue un periodo bien estresante porque él acostumbraba a reinvertir sus ganancias y no tenía mucha liquidez.
«Empezó a pasar que el arriendo ya no cubría el dividendo y ahí tuve que empezar a poner plata de mi bolsillo todos los meses», afirma.
Como ya no pudo seguir pagando, las entregó al banco.
¿Perdió mucho dinero?
«Es que cuando digo que perdí cinco casas, lo que pierdes es el dinero que pusiste de pie para comprarlas y era poco, US$10.000 para una. No era una gran suma de dinero, pero si sumas todos los montos, ya era considerable. Aprendí con esa situación».
¿Su historial crediticio quedó manchado?
«Sí, pero la crisis fue tan global, fue tanta la gente que perdió sus propiedades, que el mismo sistema empezó a hacer excepciones. Si querías un crédito para un auto, te miraban si habías pagado a tiempo la tarjeta de crédito y tus cuentas aunque hubieras perdido propiedades. El sistema se empezó a regular y a perdonar porque afectó a mucha gente y no fue su culpa. Es como cuando mi hija me dice que se sacó una F en el examen, pero todo el curso también, entonces, ya no es por culpa de ella. Si todos perdieron es que hubo algo más de fondo y generalizado».
¿No pudo venderlas?
«No había esa posibilidad, el crédito que tenía era de US$150.000 y la casa costaba US$50.000, lo único que podía hacer era entregar la propiedad al banco».
¿Qué lecciones sacó?
«Aunque hoy no están las condiciones para una crisis como esa, siempre es importante considerar que hay buenos y malos ciclos. Hay que tratar de poner un pie un poco más solvente, preguntarse cuántos meses puedo yo pagar el dividendo si el arrendatario no te paga, qué pasa si tengo que hacer arreglos en la propiedad para volver a arrendarla. Por ejemplo, tengo un departamento en Miami que cuando se desocupa tengo que gastar entre US$2.500 y US$3.000 en refaccionarlo, porque la mano de obra es muy cara».
«Siempre pienso que es mejor comprar una propiedad que esté más barata en vez de dos, porque me gusta que la inversión te sorprenda para bien. Hay que ser ordenado y no pretender ganar rápido, se gana esperando. Hay que siempre contar los pro y contra, nunca digo que tal propiedad va a subir tanto porque los precios suben o bajan por factores en los que uno no tiene ningún control. Imagínate que a un amigo que se iba a comprar una casa en Orlando para arrendarla yo le hubiera dicho que tuviera cuidado porque se podría venir una pandemia y si eso pasaba nadie iba a ir a Disney. Se hubiera reído, pero pasó».
¿Cómo ve Miami hoy como inversión? Muchos chilenos se embarcaron con una propiedad allá.
«Si tuviera más plata para invertir lo haría porque Miami se está transformando en la capital financiera de Estados Unidos y va a seguir creciendo. También te voy a decir lo malo: Miami está insoportable, hay mucho tráfico y el costo de vida está carísimo. El otro día me tomé un café y me salió US$12, pero sigue siendo una ciudad extraordinaria y de las favoritas para invertir».
Viel cuenta que, en su rol como inversionista, su vida gira en torno a eso. Por ejemplo, dentro de sus máximas está el no comprarse un auto cero kilómetros.
«Al salir de la automotora, el auto nuevo ya vale 20% menos, siempre es un mal negocio. Yo no compro autos nuevos, pago una cuota mensual por tenerlos por 24 a 36 meses y con ese dinero prefiero comprar un departamento y que la renta me pague el auto. El arrendatario que tengo en el departamento de Miami Beach me paga el arriendo del auto».


