Los chefs celebran el 18 de septiembre juntos hace cuatro años
No hablamos de negocios, sino de lo que pensamos, dónde estamos a la edad que tenemos. Es un momento muy especial entre nosotros, dice el francés. Para mí es más que un amigo, añade el español, quien fue el anfitrión de la mini fonda este año.
Hace cuatro años, cuando las restricciones de la pandemia aún no permitían realizar fondas, el chef español Sergi Arola tuvo la idea de celebrar las Fiestas Patrias con su amigo Yann Yvin, así que armó una mini convivencia en su casa junto a su esposa Francisca Larêe.
Esa tradición la han mantenido a lo largo del tiempo, y este año se sumaron a la fonda casera su cuñada y suegra. En esta oportunidad se juntaron el 18 de septiembre y comieron arrollado de huaso, longanizas, Tomahawk, pollo marinado, empanadas y pebre, y brindaron con un vino de la Región del Maule.
«De todos modos, la guinda del pastel la puso Yann, porque preparó una tarta fina de manzana, que es mi postre favorito», dice Sergi. El chef francés además llevó unos canele y una crema chantilly casera, ambas preparaciones típicas de Francia. «Comemos y tomamos como los dioses. A los dos nos gusta la chilenidad, así que ponemos música adecuada y tenemos todos los productos un poco más chilenos. Este año se nos olvidaron las sopaipillas, así que para el siguiente las tendremos», complementa Yann.
Para los chefs, pasar el Dieciocho juntos no es más que otra gran muestra de su amistad. Se hicieron cercanos en la primera temporada de «El discípulo del chef» (CHV) y son dueños de dos restaurantes: Yann Yvin Brasserie y Lolas Tapas Bar by Arola. «Es un momento muy especial para nosotros. No sé por qué, pero esta fecha se da para hacer un poco el balance del año que pasó y del que viene. No hablamos de negocios, sino de temas más filosóficos, sociológicos. Hablamos de lo que pensamos, dónde estamos a la edad que tenemos. Es un momento muy especial entre nosotros», detalla Yann Yvin.
¿Coinciden con el dicho «los amigos son la familia que uno elige»?
Sergi: «Así es. Con Yann nos conocemos hace años, hay una relación de respeto mutuo, admiración y complicidad que hace que nos lancemos a proyectos. La verdad, lo pasamos muy bien trabajando juntos».
Yann: «Toda la razón. Tenemos un idioma en común, valores en común, y diferencias que quizá no conocen los chilenos y que a lo mejor es más fácil hablar entre nosotros. Como bien dices tú, al final uno elige su familia. Cuando uno vive afuera se rearma un círculo íntimo. Por ejemplo, con Sergi paso el 18 de septiembre y con un grupo de franceses celebramos el 14 de julio. Saboreamos esa familia rearmada según los gustos de cada uno.
¿Es difícil trabajar con amigos?
Yann: «Los dos podemos emitir opiniones sin miedo a que el otro se enoje. Ayuda tener la formación de chef y cocinero europeo, donde no hay tiempo para el blablá. Además, entendemos el rubro al revés y al derecho y tenemos casi la misma edad. Queremos vivir tranquilos, no nos metemos en líos gratis. No abarcamos más de lo que podemos, así que analizamos los negocios con el protocolo de la paz y de dormir tranquilos».
Sergi: «Siempre digo que si nos hubiéramos conocido hace 20 años, habríamos montado uno de los mejores restaurantes de Latinoamérica. Yann de cara al cliente, porque tiene un ángel especial con los clientes, y yo cocinando con él me lo hubiera pasado muy bien. Para mí es más que un amigo».
Para el chef francés, su amistad con Sergi Arola se dio de manera orgánica: «Empezamos a conocernos más durante la primera temporada de El discípulo del chef, compartimos bastante meses juntos, algunos días peleando, como reality de televisión, que es lo normal, jajajá. Después empezamos a salir juntos en la noche, a conocernos más, y decidimos hacer negocios juntos. Como los dos viajamos harto, cuando uno no está, el otro cuida el negocio».


