El ex tenista y su esposa cuentan sus aventuras en la Villa de Santa Claus, en Finlandia
La pareja, con sus hijos Félix y Lupe, así como la madre de Feña, Patricia, llegaron hasta Rovaniemi para disfrutar de su encanto. No podía creer que existiera ese lugar, destaca la ex capitana de Las Leonas.
Rovaniemi, mágico pueblo de menos de 70 mil habitantes, se ubica en Laponia, al norte de Finlandia, en el Círculo Polar Ártico, y es conocido por los fanáticos de la Navidad como el lugar donde se ubica la Villa de Santa Claus.
Hasta allá llegaron Fernando González y Luciana Aymar, junto a sus pequeños Félix (4) y Lupe (3), así como Patricia Ciuffardi, la madre del Bombardero.
Ya de vuelta en la realidad, narran las aventuras vividas en esa maravillosa tierra, mientras preparan sus próximas actividades: en el caso del tres veces medallista olímpico y N°5 del mundo en 2007 (IG: @fergonzalezel), retomar sus clases en su escuela de tenis de Vitacura; y en el de Lucha, ganadora de cuatro preseas en la cita de los cinco anillos y catalogada como la mejor hockista de la historia (IG: @aymarlucha), el campamento que ofrecerá el 18 y 19 de este mes en el Club Manquehue.
«Había escuchado de este lugar hace muchos años. Una vez, incluso, en un asado con Fernando Solabarrieta también lo comentó, pero se me había olvidado. Hace un tiempo lo vi en internet y pensé que sería un buen lugar para ir con los niños. Y lo pasamos como locos. Fuimos a la Villa de Santa y nos quedamos en unas cabañas ahí adentro que reservé hace como seis o siete meses. Estuvimos también en el correo, donde nos explicaron el proceso que hacen con las cartas que llegan; también en la casa de la señora del Viejo Pascuero, anduvimos en trineo, dimos de comer a los renos. Puedo decir que para mí es el mejor viaje que he hecho en mi vida», cuenta un entusiasmado González.
¿Tanto así y con todo lo que usted ha viajado, Fernando?
«Sí, por el hecho de estar con mi familia, ver a mis hijos disfrutar tanto. Y fue mi mamá también, así que eso es importante para catalogarlo como el mejor. Es de esos viajes que son únicos en la vida».
¿Conocieron al Viejito Pascuero?
«Nos fue a visitar a la cabaña y llegó con su ayudante, nos trajo unos regalos. Le entregamos el sombrero que se le había caído acá cuando vino a nuestra casa el año pasado, ¿cierto, Félix? Andaba monitoreando cómo se portaban…».
¿Y cómo les fue en el paseo en trineo y con los renos?
«Entretenido, aunque también hay trineos con perros y ruedas. Tuvimos suerte porque nevó recién dos días antes de que llegáramos y eso cambia el paisaje. Cuando estás en el trineo con reno va solo uno, porque son enormes, ahí nos pasaron una manta de piel de reno para taparnos porque andan rápido y te da más frío. En la granja de Santa también los vimos, porque son sus mascotas. También había cabras, chivos, conejos, gallinas… Es todo un mundo, y en este tiempo solo hay luz como entre las 10 de la mañana y 2 o 3 de la tarde».
¿Y recuerda una Navidad especial en su vida?
«Cuando tenía 8 años y mi papá me llevó a jugar tenis a Estados Unidos, y fuimos a Disney, y pasamos la Navidad allá. Fue hermoso, aunque igual tenía sentimientos encontrados porque estaba sin mi mamá y hermanas. Éramos los dos nomás».
Lucha también cuenta maravillada lo que rescata de este viaje: «Fer ya lo tenía en la cabeza hace un tiempo largo, lo venía maquinando hace como un año. Me decía: Hay que ir a Rovaniemi, que es el pueblo de Papá Noel, hay que llevar a los chicos ahora, porque después van a estar más grandes y se pierde la magia?. Y yo le dije: Ya, dale, porque igual es un viaje largo con dos niños tan chiquitos. Y la verdad es que no podía creer que existiera ese lugar: es mágico. Queda en el medio de un bosque, con árboles por todos lados. Todo preparado para la magia de la Navidad».
¿Y cómo lo pasó, Luciana?
«Cuando una es chiquita sueña con estar en un lugar así. Y el pueblito es una hermosura. Parecía de película. Y bueno, queríamos regalarles esa magia a los chicos y también disfrutar nosotros. Y verles sus caras, sus actitudes, las expresiones que tenían al ver la casa de Papá Noel, los renos, las luces. Yo disfrutaba de eso, porque fue realmente lindo, increíble. De hecho, Fer contrató a una persona que nos fue a grabar dos días a la cabaña y todas las actividades que hacíamos, para que nos quede de recuerdo, sobre todo para los niños, porque después se van a olvidar».
¿Le vino nostalgia de alguna Navidad?
«Como que me fui atrás un poco a mi Navidad y lo que yo sentía cuando niña. Dije qué locura. Si a los, no sé, 6 años hubiera estado en un sitio así, realmente me hubiera fascinado porque a mí me encantan esos lugares. Me encanta ir a Disney, de hecho, lo conocí ya grande. Mis navidades fueron prácticamente todas en los mismos lugares, en mi casa, con mi familia».


