La actriz y Francisco Dañobeitía se separaron en 2018 y son padres de Gael (10)
Junto con compartir casa, los actores lanzan su propio vodcast llamado Dios, patria y familia.
Por diversos motivos familiares, la actriz Fernanda Salazar y su pareja, Juan José Ramdohr, decidieron dejar su casa en Paine, volver a Santiago y sumarse al hogar donde vive Francisco Dañobeitía, expareja de la actriz y padre de su primogénito, Gael (10). Fernanda y Juan José además son padres de Lilo, su guagua de cinco meses.
La relación entre los actores terminó en 2018 y Pancho, por su lado, tuvo a Ferrán (4), que reside entre Santiago y Tomé, donde vive su madre.
El grupo ya lleva tres semanas residiendo en un departamento que tiene dos pisos y un patio. En el primer piso, que cuenta con una entrada individual, vive el actor Pancho Reyes Cristi y arriba está la familia ensamblada. A ellos se suman los gatos Atún y Piedra -los residentes antiguos que vivían con Dañobeitía- y las nuevas mascotas de la casa son los perritos Cloe, Pascual, Rosa y la gata Rayi.
Aprovechando que ahora comparten techo, la expareja presentará este jueves su vodcast llamado «Dios, patria y familia», que se estrena en el canal de YouTube @somoseventoscanonicos. Raúl Áviles, productor del programa, señala que con este proyecto esperan «visibilizar otras alternativas de familia. Nosotros somos muy amigos, nuestros hijos son amigos y lo pasamos bien grabando». «Nosotros queremos hablar sobre la posibilidad de llevarse bien con tu expareja», comenta Fernanda.
«Aunque llevamos solos tres semanas, lo que me ha hecho sentir muy bien es que ha funcionado la dinámica de apañarnos en todo. Por ejemplo, un día Juan Jo fue a trabajar, la Feña estaba con Lilo y, para que ella se pueda bañar, yo cuidé a Lilo. Y como ellos antes estaban en Paine, ahora puedo hacer algo que es muy importante para mí, que es llevar a Gael al colegio. Eso ha sido impresionante, es impagable. Desde que vivimos juntos, se ha hecho mucho más fuerte el lazo que tenemos (con Gael). Hasta tenemos un deporte en común», expresa Dañobeitía.
«Se habla mucho de criar en tribu, pero como una cosa que ya no sucede, y a nosotros sí nos está sucediendo. Y fuera del desorden de la mudanza, ha sido mucho más agradable de lo que pensamos, porque nosotros también teníamos nuestras aprensiones», admite Fernanda Salazar. «Estamos los tres adultos disponibles para pasar tiempo con Lilo, coordinar nuestras cosas laborales, sacarlo a pasear. Ha sido muy agradable y rico para los niños tener más adultos disponibles, porque lo que me estaba pasando en Paine es que la diferencia entre mi guagua y Gael es harta, son 10 años. Entonces, Gael, de cierta forma, estaba pasando más tiempo solito y yo no estaba muy cómoda con eso. Y ahora Pancho está mucho más presente, algo que no podía hacer antes por logística», afirma la actriz.
En lo cotidiano, Pancho les ha ayudado a ordenar las cosas de la mudanza a sus nuevos compañeros de hogar, mientras que Juan Jo está entrenando a los perros para que ahora salgan a hacer sus necesidades al exterior. «Nuestra perrita, la Cloe, se mete a la casa de Francisco Reyes, jajajá», dice Fernanda. Ella añade que por sus trabajos «no estamos tanto en la casa y, por ejemplo, Pancho ahora está en Tomé viendo a Ferrán. Creo que esa es la magia de por qué ha funcionado tan bien».
¿Tenía algún temor de la convivencia, Francisco?
«Mi mayor temor era estar hacinados, pero por alguna magia, el espacio se logra habitar muy bien. Cada uno tiene su mundo (…) y para nosotros es fundamental que los niños crezcan como hermanos. Cuando Ferrán llega a la casa, se adapta súper bien, él quiere mucho a la Feña y a Juan Jo. De hecho, una vez nos preguntó ¿por qué mi hermanito está en la panza de la Feña?, jajajá. Yo quedé marcando ocupado con esa pregunta».
¿Y qué le respondió usted, Fernanda?
«Yo le respondí que era mi hijo con Juan Jo, pero que es su hermanito de corazón. Mira, los niños van entendiendo el rollo a medida que van creciendo. Gael ya entiende todo y lo encuentra lo más normal del mundo. Ayer le pregunté si él encontraba que esto era raro y me dijo que los raros son los que piensan que esto es raro. Los adultos nos complicamos infinitamente más que los niños. Hace mucho tiempo que no veía a Gael tan contento porque por fin puede estar con sus papás en el mismo espacio y llevándonos bien».


