El ingeniero que fue policía y ahora es gásfiter: «Siempre hay oportunidad para reinventarse»

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Gustavo Olivares fue protagonista en lanzamiento del programa de Emprendimiento +50 de Caja Los Andes y SeniorLab UC

La iniciativa apoya a personas mayores de 50 años para crear, fortalecer o desarrollar un negocio propio.

Cuando Gustavo Olivares se tituló de ingeniero comercial en la Universidad de Chile  nunca imaginó que terminaría reparando calefones, cambiando cañerías y solucionando filtraciones. Tampoco que antes de eso vestiría la placa de detective de la Policía de Investigaciones (PDI) donde llegó gracias a un programa de postulación de profesionales.

La vida lo llevó por otros caminos inesperados. Tras dejar la institución policial, probó suerte como asesor migratorio aprovechando la experiencia adquirida en el área de extranjería. Más tarde trabajó como corredor de propiedades y luego se dedicó a hacer clases de ajedrez, disciplina en la que había destacado desde niño e incluso llegó a ser campeón infantil. Sin embargo, ninguno de esos emprendimientos logró convertirse en un proyecto definitivo.

La oportunidad apareció cuando debió remodelar una vivienda propia. El gasto en servicios de gasfitería terminó llamándole la atención y despertó una inquietud que cambiaría su vida. «Me di cuenta de que había mercado para trabajos de calidad, para maestros que fueran responsables, cumplieran horarios y resolvieran bien los problemas», recuerda.

Decidió capacitarse. Tomó todos los cursos que encontró disponibles en Santiago y obtuvo certificaciones, pero rápidamente descubrió que la teoría no era suficiente. «Pensé que era como la universidad: uno estudia, aprende y sale listo, pero en los oficios la práctica es fundamental», reconoce.

Para aprender de verdad buscó mentores. Primero trabajó durante un año y medio junto a un maestro experimentado y después pasó otros seis meses acompañando a un segundo especialista prácticamente todos los días. El proceso fue exigente y tuvo costos. «Llegaba agotado a la casa, ganaba muy poco y financieramente me desangré durante un tiempo», admite.

Hubo momentos en que incluso dudó si había tomado una mala decisión. La presión también se sentía en casa. Entre risas recuerda una advertencia de su esposa. «Mi señora me amenazó con mandarme a trabajar de Uber si no ganaba lo suficiente como gásfiter», cuenta.

Finalmente el esfuerzo dio resultado. «Siempre hay oportunidades para reinventarse Cuando era detective jamás imaginé que iba a terminar trabajando como gásfiter, pero hoy vivo de esto y cada vez tengo más clientes», cuenta. (https://n9.cl/jk6lq).

Su historia fue uno de los testimonios centrales durante el lanzamiento de Emprendimiento+50, programa desarrollado por Caja Los Andes y SeniorLab UC para apoyar a personas mayores de 50 años que desean emprender (https://n9.cl/ih018).

La iniciativa surge en un contexto en que muchos trabajadores encuentran cada vez más dificultades para reinsertarse laboralmente una vez superada esa edad, pese a contar con décadas de experiencia y conocimientos acumulados.

«Las personas de 50 años y más están en el peak de sus trayectorias. Muchas veces volver a encontrar trabajo no solo es el camino y también existe la alternativa del emprendimiento», señala Loreto Ibarra, subgerenta de beneficios sociales de Caja Los Andes.

La ejecutiva explica que el programa busca entregar herramientas concretas, pero también crear redes de apoyo para evitar que las personas enfrenten solas el proceso de emprender.

Emprendimiento+50 contempla cuatro ejes de trabajo: talleres de formación, mentorías especializadas, generación de contenidos y construcción de redes de contacto.

Durante este año se realizarán 16 talleres, tanto presenciales como online, abordando temas como ventas, fijación de precios, productividad, redes sociales, inteligencia artificial, generación de ingresos complementarios y transformación de oficios o hobbies en negocios rentables. Las actividades estarán disponibles para afiliados de Caja Los Andes mayores de 50 años. Actualmente la institución cuenta con cerca de 1,4 millones de afiliados en ese segmento, de los cuales más de 420.000 corresponden a pensionados.

Carlos Román, director ejecutivo de SeniorLab UC, explica que la iniciativa responde a una transformación demográfica que obligará a replantear la manera en que Chile enfrenta el trabajo y el emprendimiento. «Muchas personas mayores de 50 años pueden tardar entre ocho y doce meses en encontrar empleo después de salir del mercado laboral formal. Sin embargo, tienen experiencia, redes y conocimientos que pueden transformarse en una ventaja para emprender», afirma.

Olivares conoce bien esa realidad, pero a los desafíos laborales le suma uno personal. Su hija tiene apenas cuatro años y eso influye directamente en sus planes. «Voy a tener que trabajar por lo menos hasta los 70 años», dice entre risas. Lejos de verlo como un problema, lo considera una motivación para seguir creciendo. Por eso recomienda aprovechar instancias como las que ofrece el nuevo programa. «Nadie nace sabiendo todo. Los talleres, los mentores y las redes ayudan muchísimo. No hay que tener miedo a emprender. La experiencia ayuda más de lo que uno cree», concluye.

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