Andrés Montes, de la Comisión para el Mercado Financiero, afirma que casos como el de Amparo Noguera crecieron en 2025
Dice que falsifican credenciales para acrecentar la confianza. Les piden a las víctimas que transfieran dinero a cuentas de desconocidos para supuestamente proteger su patrimonio.
El caso de la actriz Amparo Noguera se volvió una alarma pública por una razón simple: muestra que el fraude ya no se disfraza de «cuento del tío» de manual, sino que adquiere las formas de una o varias instituciones. En su caso, el engaño habría mezclado supuestos ejecutivos bancarios, falsos funcionarios de la PDI y una supuesta intervención de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), como si todo fuera parte de un operativo para proteger su dinero.
El mecanismo se sostiene en un guion: urgencia, presión emocional, instrucciones paso a paso y una puesta en escena que busca anular la duda. Si la víctima cree que la están ayudando desde arriba, baja la guardia: entrega información, autoriza movimientos o incluso transfiere fondos con la idea de que los está resguardando.
En la CMF dicen que el fenómeno creció con fuerza hacia finales de 2025. De hecho, reportan 37 denuncias en el año y explican que el aumento se notó especialmente en el último trimestre, lo que motivó una alerta específica en noviembre.
«Una señal concreta para detectarlo rápido es saber que los funcionarios de la CMF nunca llamarán ni visitarán domicilios para alertar sobre fraudes», advierte el fiscal Andrés Montes, de la Unidad de Investigación de la entidad.
¿Qué tan sofisticado se ha vuelto este tipo de fraude en comparación con años anteriores?
«De acuerdo con las denuncias recibidas, durante el último año este tipo de fraudes se ha vuelto mucho más sofisticado, ya que los estafadores realizan toda una puesta en escena que incluye, en algunos casos, uso de vestimentas de la PDI y de la CMF ?incluso presentando supuestas credenciales de la institución? y realizan llamadas telefónicas como si fueran funcionarios que generan una sensación de confianza en las personas estafadas. Es decir, se trata de organizaciones criminales que desarrollan distintas acciones para defraudar a las personas, que no solo implican un par de clics en un sitio web o clonar una tarjeta y que involucran a varias personas hasta que las víctimas son estafadas».
¿Cuál es el guion que usan los delincuentes cuando se hacen pasar por funcionarios de la CMF?
«Normalmente las víctimas son contactadas por un supuesto funcionario de la Comisión para el Mercado Financiero, quien les señala que se estarían realizando transacciones irregulares en sus productos bancarios por parte de otros supuestos estafadores. Todo es completamente falso. Para lograr que la víctima confíe, les entregan datos específicos acerca de dichos productos bancarios. Entonces, las personas piensan que efectivamente hay una institución pública que los conoce y busca protegerlos. En este sentido, se valen del prestigio de la CMF para generar confianza en la persona estafada. Una vez que la víctima confía en estos falsos funcionarios públicos, continúa el engaño por medio de la solicitud de claves bancarias o incluso solicitándole la realización de transferencias bancarias a otras cuentas para supuestamente proteger su dinero».
Para que el engaño funcione, muchas veces el estafador maneja datos reales de la víctima. ¿La CMF ha identificado si se trata de filtraciones, bases de datos ilegales o ingeniería social?
«Hasta el momento no se ha identificado una fuente específica desde donde provienen los datos reales que manejan los estafadores sobre las víctimas».
En el caso de Amparo Noguera, se habría movido una suma enorme. ¿Qué tan preparados están los bancos para activar alertas por transacciones atípicas que pueden estar ligadas a estafas?
«De acuerdo con la normativa dictada por la CMF, los bancos deben contar con sistemas o procedimientos que permitan identificar, evaluar, monitorear y detectar en el menor tiempo posible aquellas operaciones con patrones de fraude, de modo de marcar o abortar actividades u operaciones potencialmente fraudulentas. Según lo planteado, deben establecer y mantener, de acuerdo con la dinámica de los fraudes, patrones conocidos de estos y comportamientos que no estén asociados al cliente. La prevención de este tipo de actividad ilícita compete a todas las partes involucradas, desde las instituciones financieras, las policías, los reguladores y, por cierto, las personas que usan productos financieros».
Hay víctimas que dicen que sabían de las estafas, pero igual cayeron por miedo o presión psicológica. ¿Qué le diría usted a una persona que recibe hoy una llamada así, paso a paso, para protegerse rápidamente?
«Primero, hay que asegurarse de que la llamada proviene de un ejecutivo de su banco. Los estafadores presionan a las personas usando una urgencia para generar miedo, pero recomendamos a las personas colgar la llamada y comunicarse directamente con su banco mediante los canales oficiales. Esto las ayudará a verificar la información entregada por el estafador. Y segundo, se recomienda mantener la calma y nunca dejarse influenciar por el sentido de urgencia planteado por los estafadores. Esto ciertamente es difícil, pero debemos aprender a desconfiar de cualquier llamada respecto a fraudes en nuestras cuentas. Más aún, si se pide entregar claves o datos bancarios a personas que hacen un contacto por vía telefónica o en forma presencial o si les indican que deben transferir dinero a terceros desconocidos».


