Meteorólogos explican por qué el fenómeno, en el sector de esas montañas, fue más intenso de lo pronosticado.
Las últimas imágenes del satélite GOES 16 (Geostationary Operational Environmental Satellites) revelaron un antes y un después en la cordillera, entre el sur de las regiones de Antofagasta y el norte de O'Higgins, a raíz del paso de una baja segregada, el viernes pasado.
El aparato, que sirve a la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) y a la National Aeronautics and Space Administration (NASA), vigila principalmente fenómenos meteorológicos del hemisferio occidental.
En este caso, mostró el fenómeno que cruzó por regiones chilenas golpeadas por la sequía y que tuvieron por fin un respiro. Por ejemplo, en plena cordillera de Coquimbo, «los sensores registraron 20 a 30 cm de nieve caída durante el evento», según Tomás Caballero, meteorólogo del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (Ceaza).
Valentina Aliste, del área de transferencia del conocimiento de Ceaza, explica que sus voluntarios midieron las precipitaciones en 15 sitios de la cordillera de Elqui, Limarí y Choapa. «El único lugar que tenemos con dato de nieve, porque está a tres mil metros sobre el nivel del mar, es el embalse La Laguna (a 289 km de La Serena), donde midieron 29 cm y, además, la estación meteorológica que tenemos allí midió 23 cm», informa.
Agrega que mil metros más abajo, en el sector de la ex minera Los Pingos, midieron 23 mm, pero de lluvia.
Análisis
«Esa nieve que se ve sobre la cordillera, tanto en el norte como en el centro del país, fue lo que cayó asociado al paso de esta baja segregada que cruzó por Chile el fin de semana, que sabíamos que venía con bastantes precipitaciones, hablábamos de 80 a 100 mm», describe la meteoróloga Viviana Urbina, coordinadora de Meteored Chile. «Pero como sabemos también, las bajas segregadas tienden a ser un tanto erráticas en su desplazamiento así como en sus efectos, entonces la temperatura con la que llegó fue muy baja, por lo que dejó más precipitaciones sólidas que líquidas», explica.
La profesional agrega que los análisis indicaban que el fenómeno afectaría a algunos sectores de Antofagasta, Atacama y Coquimbo, pero «no estimábamos desde el comienzo del evento que fuese a caer tanta nieve, insisto, porque veíamos que traía una temperatura más cálida».
Sin embargo, cree que esa misma característica de baja temperatura evitó que se activaran más quebradas y hubiera más daños de los que hubo. Destaca que igual la nieve por ahora es un aporte a una zona con altísimo estrés hídrico.
Inusual
Leonardo Valladares, encargado de ciencias atmosféricas y ambientales de la Red Científica de Chile, quienes destacaron la imagen del GOES 16, dice que a pesar de las altas temperaturas en la zona norte, la nieve se ha mantenido.
«Este fenómeno ocurrió de manera excepcional en abril, ya que generalmente es en enero y febrero y las cuotas de nieve generalmente son muy pocas y desaparecen al día siguiente», advierte.
Destaca que es un aporte a una zona con estrés hídrico y, en el caso de Coquimbo, con la mayoría de sus embalses con el mínimo de sus capacidades.
Valladares plantea que una dificultad de las mediciones en cordillera en las regiones de Antofagasta y Atacama es que son pocos los datos, ya que la mayoría pertenece a privados que trabajan los yacimientos mineros.
«Lo tangible es que se registraron 5 a 10 mm de lluvia en esas dos zonas, tal vez es poco, pero son zonas desérticas», dice. «Lo que vemos en la foto satelital es la capa de nieve, la profundidad de ella es un dato que desconocemos», plantea.
«Una estimación, de acuerdo a la imagen, es que podrían ser entre 5 y 10 cm en los mejores lugares de acumulación», enfatiza.


