Bautizada como Capacidad 01, la potranca es una réplica genética de una destacada yegua de polo
Tras dos años de investigación, académicos de la U. de Concepción lograron un avance inédito en Chile.
Ajena a las cámaras y flashes que la persiguen desde que dio su primer aliento, «Capacidad 01», una vigorosa potranca de apenas tres días de vida, corre en círculos y da pequeños brincos alrededor de Pauly, su nodriza biológica. La yegua la tuvo en su vientre durante 346 días -lo habitual para la especie- hasta que el sábado pasado, de parto natural, llegó a este mundo la inquieta cría, el primer ejemplar equino clonado en Chile.
«En las primeras horas necesitó que la ayudáramos con alimentación vía nasogástrica, pero es algo habitual; hay potrillos normales que necesitan mucha más ayuda. Ahora ya está tomando leche sola y no necesita asistencia, está impecable», dice Carolina Urquidi, veterinaria de la Clínica Equina Los Abedules. Ella y su equipo se encargaron de monitorear la gestación en San Fernando, mientras que el desarrollo del procedimiento de clonación estuvo a cargo de Vi-Embryos, empresa de base tecnológica creada al alero de la Universidad de Concepción (UdeC).
La potranca, que nació pesando 29 kilos y en poco más de 48 horas llegó a los 35, es una copia genética fiel de «Capacidad», una yegua de alta competencia de polo que en 2018 jugó la triple corona argentina, en el equipo Dolfina Polo Ranch.
«Capacidad es una yegua muy correcta en sus aplomos, de una gran estructura física, bien gruesa, muy reforzada, tiene un lomo bien firme», le detalló su dueña, Josefa Maturana, a la UdeC. «Esas son cosas que van dando características a una gran jugadora, tiene que ser una yegua fuerte para poder jugar bien al polo. Debe resistir golpes, tener velocidad. Por eso es importante que tenga una buena estructura, una buena masa muscular», agregó.
La idea es duplicar el físico privilegiado de «Capacidad» -que ya vive sus años de retiro- en su heredera genética, la jovencísima «Capacidad 01», para convertirla en la próxima campeona.
El proceso
El proyecto para lograr el primer clon equino nacional demoró dos años, explica Lleretny Rodríguez, cofundadora de Vi-Embryos y académica UdeC. La firma se dedica a clonar bovinos, pero trabajar con material genético equino los obligó a empezar desde cero. «No era llegar y cambiarnos de especie, tuvimos que aprender muchísimo», asegura la experta.
¿Qué significa clonar?
«En términos generales, significa que no hay reproducción sexual; por tanto, el nuevo individuo tiene la misma información genética nuclear que el animal original. Es como que Capacidad tenga un hermano gemelo que nació en tiempos distintos».
¿Ustedes sacan el material genético de un animal y lo insertan a otro ejemplar de la especie, que lleva el embarazo?
«Es un poco más complejo que eso. Tenemos dos partes: la célula del animal que queremos clonar, que es la que aporta el genoma, el material genético. Y, por otro lado, tenemos el ovocito u óvulo, que es el gameto femenino que normalmente genera un embrión al fecundarse, pero en este caso le eliminamos la información genética y lo usamos como receptor de la célula que queremos clonar. Esa combinación genera un nuevo embrión, que es el que transferimos a una hembra receptora, que básicamente garantiza la gestación. En este caso es Pauly, que aportó el ambiente materno para que el embrión que habíamos generado en el laboratorio se desarrollara».
¿Podrían obtener más clones de «Capacidad»?
«Podríamos hacer muchísimos, esa es una de las cosas lindas de la clonación somática, y es que las células que extrajimos un día de Capacidad, de la original, las multiplicamos en el laboratorio y las conservamos en un tanque de nitrógeno. Las criopreservamos y las células podrían estar ahí años. En cualquier momento podemos descongelarlas y hacer muchas Capacidades más».
¿Cuál es la importancia de hacerlo por primera vez en Chile?
«Para nosotros representa un gran desafío. Vemos un potencial en esta especie: hay mucho caballo de polo, de salto, árabe, que tiene un valor genético tremendo. Si nos comparamos con Argentina o Brasil, ellos tienen muy desarrolladas estas tecnologías en equinos; la idea es que Chile esté a la altura de estos países y los dueños de caballos chilenos no tengan que ir al extranjero, tengan la tecnología en casa».
Dificultades
Fidel Ovidio Castro, académico de la UdeC y cofundador de Vi-Embryos, participó en la toma de muestras. «No se había hecho con caballos porque el sistema biológico es más complicado. Sacar ovocitos de una yegua y que estén funcionales, que reciban la célula y que esta célula, a su vez, sea funcional, eso es lo complejo», advierte.
Se obtuvieron cinco gestaciones iniciales y solo una continuó después de las primeras etapas. «No es sólo tener células, sino que tienen que ser con protocolos bien establecidos, con controles de calidad, con test que hacemos constantemente para ver si las células están viables, que no tengan infecciones, que se dividan bien, hacer experimentos para ver si son capaces de reprogramarse», comenta.
¿Es posible clonar a los mejores caballos del mundo y que baje el precio de los sementales?
«Con esta técnica se pueden clonar los mejores animales del mundo, los que uno seleccione. Si eso va a influir en el precio de los sementales, probablemente sí, por lógica comercial. Pero también podría suceder que los dueños de los clones quieran vender más cara su genética».
Especialidad para veterinarios
La clonación equina es una herramienta establecida en varios países, cuenta Carolina Urquidi: «Se utiliza bastante para conservar la genética de alto valor, pero acá en Chile no existía la tecnología ni las personas que la pudieran hacer».
¿Podría convertirse en una fuente laboral para veterinarios? Totalmente, proyecta la profesional. La clave es trabajar en conjunto con los investigadores. «Ellos hacen lo que es netamente de laboratorio y nosotros desde la transferencia de los embriones en adelante. Hay una buena simbiosis, nosotros tenemos toda la parte práctica para poder cuidar la gestación hasta el parto y el potrillo los primeros meses», afirma.


