Leonora Vicuña presenta el volumen Contrasombras
La destacada autora, quien desde 1973 ha vivido entre Chile y Francia, ofrece una antología donde reunió las mejores estampas que captó entre los años 80 y 90.
Una vida «aventurera». Así define Leonora Vicuña el tipo de existencia que ha llevado desde que, en marzo de 1973, abandonó Chile para estudiar antropología en París.»La sobrevivencia es una cosa feroz, sobre todo cuando sales de tu país siendo tan pendeja. Yo tenía sólo 19 años, y en Francia tuve que trabajar cuidando desde guaguas hasta perros famosos que salían en películas con Alain Delon», recuerda la mujer, quien hoy es reconocida como una notable fotógrafa, poeta y montajista cinematográfica.
La autora, por cierto, tiene un motivo muy concreto para desempolvar todos esos recuerdos: la editorial Ocholibros acaba de publicar un libro, titulado Contrasombras , que reúne las más aplaudidas instantáneas en blanco y negro que tomó a lo largo de los años 80 y 90. Se trata, por lo tanto, de una antología que también equivale a una especie de autobiografía en imágenes.
«Hasta ahora yo nunca había publicado un libro de fotografía, y creo que efectivamente funciona como un recuento de mi vida. En él hay fotos de Francia y de Chile, tomadas entre el año 78 y el 92, aproximadamente. Creo que con esto además estoy saldando una cuenta pendiente, porque he hecho muchas exposiciones pero las exposiciones son cosas más bien pasajeras. El libro, en cambio, es algo que queda fuera de mí y que puedo mostrar», afirma.
El volumen, que nació de un proyecto curatorial realizado por el especialista Gonzalo Leiva, contiene una selección de estampas en la que es posible encontrar desde escenas callejeras captadas en París y Santiago hasta retratos informales de escritores como Jorge Teillier, José Donoso, Nicanor Parra y Claudio Bertoni.
Un considerable número de páginas está dedicado a los cientos de instantáneas que Vicuña ha registrado en diversos bares de Santiago y Valparaíso. Otros importantes capítulos de la obra están centrados en temas como los personajes de la vida nocturna santiaguina en dictadura, las actividades artísticas subterráneas desarrolladas en esa misma época y, como guinda de la torta, las enormes estatuas de próceres que la autora descubrió en el taller de un escultor parisino.
En varias de las fotos, además, se aprecia el particular colorido que la artista obtiene al aplicar lápices de colores y pigmentos de diversa índole sobre la superficie de las copias impresas.
«En los años 80 muchos colegas me preguntaban si yo era fotógrafa o artista plástica, porque veían que pintaba sobre mis imágenes, pero yo les decía que eso daba lo mismo, porque yo misma aún no sé bien qué es lo que soy. Tal vez soy sólo una persona que camina por la calle y saca fotos», relata.
-¿De dónde salió el título «Contrasombras»?
-Fue una sugerencia del poeta Manuel Silva Acevedo, y me gustó mucho porque mis fotos son oscuras y transmiten también un cierto deseo de ir a contracorriente. En mis fotos, claramente, hay más interiores que exteriores, y más sombras que luces.
Una noche en pleno díaA Leonora Vicuña le gusta fotografiar bares. Ese tema aparece insistentemente en el libro «Contrasombras», y también fue el asunto central de la exposición -titulada «Bares y garzones: un homenaje visual»- que presentó en 2002 en el Museo Histórico Nacional.
«Me gusta hacer imágenes de bares porque esos lugares son refugios para las personas, y eso fue más notorio en la época de la dictadura, cuando el mundo era realmente hostil», afirma.
«A mí, además, me gustan los interiores y las fotos oscuras, y en esa época los bares chilenos eran oscuros, no como ahora que están súper iluminados. En esos años, podías entrar a un bar en pleno día y te sentías como si fuera de noche», agrega


