Muy canchero, el expresidente tuvo una leve confusión al saludar al líder de la banda
Víctor Bugge fue durante 47 años el fotógrafo oficial de la Casa Rosada y el actor Juan Minujín le pidió consejos para la serie Menem.
Entre los testimonios que la producción de la serie «Menem» (disponible en Prime Video) recogió para recrear los primeros años del gobierno de dicho presidente, Víctor Bugge aportó con datos más que fidedignos. A él lo contactó Juan Minujín, que en la producción es Olegario Salas, un fotógrafo que sigue al riojano desde sus primeros pasos para ser presidente. El rol de Minujín es ficticio y Víctor Bugge era el indicado para darle consejos sobre cómo moverse con la cámara pues durante 47 años fue el fotógrafo oficial de la Casa Rosada. Es decir: registró la época con el dictador Jorge Rafael Videla y se retiró con el gobierno de Javier Milei.
Bugge relata que ya ha visto dos veces la serie donde Leonardo Sbaraglia interpreta a Carlos Menem, que falleció en febrero de 2021. «Hace poco hablé con el director (Ariel Winograd) y le dije que el trabajo de Leo es impresionante y sobre todo lo que hizo con la mirada. Menem te miraba y ya te hablaba, te metía un mensaje que vos estando a un metro de él ya interpretabas lo que quería decirte», señala.
El artista también recuerda un momento pop de Menem que retrata su actitud canchera. En 1995, en una visita de los Rolling Stones a la Quinta presidencial de Olivos, el riojano los esperó con su mejor look. «En la fotografía política el tiempo tiene mucho que ver. Y ahora, la conclusión que saqué de esta foto es que lo importante es el traje amarillo. Ni siquiera los Rolling Stones, ni siquiera Menem. Y bueno, cuando él saludó a Mick Jagger le dijo: Hola, Nick, tengo todos tus discos (lo comenta imitando el acento riojano). Jajajá, fue impresionante. Los Rolling se quedaron cortos con su ropa al lado de Menem, jajajá. Pero todos lo pasaron muy bien».
¿Cómo recuerda a Menem como persona?
«Para que quede claro, yo opino sobre los presidentes de su forma para conmigo y no involucro la política que ejercen. Menem era una persona muy amable en el trato cotidiano, muy afectuoso, nunca una mala cara, nunca dijo no saques una foto. Al contrario, yo caminé como si él no me viera».
Para Bugge, una historia que refleja la tranquilidad con que Menem ejerció el cargo sucedió en diciembre de 1990, cuando un sector del ejército tomó el Edificio Libertador y el Regimiento de Patricios. «(Ese día) terminamos de hacer una picada, porque Menem siempre comía con los mozos en la cocina, y antes de dormir la siesta dijo esta frase de que, si no se rendían antes de las 5, que los bombardearan. Menem era de poco hablar. Si lo hacía, hablaba de fútbol».
Con la perspectiva del tiempo, el fotógrafo reflexiona que el político que fue presidente en dos periodos «se manejaba bien y creo que no era una persona ficticia. En lo que respecta a su estética, en eso sí: él quería salir con su moño de corbata hecho por él y era coqueto en ese sentido. Pero frente a la gente, nunca lo vi fingiendo. Creo que fue uno de los últimos presidentes que no necesitó de nadie que le dijera anda por acá».
Ahora, que ya no trabaja en la Casa Rosada, señala tener «la alegría de haber podido cumplir con mi viejo que me colgó la cámara y de cumplir con la sociedad. Traté de fotografiar lo más parecido a la realidad y nunca en mi vida me propuse otra cosa: ni armar ni pedir permiso. Y algo funcionó».



