Operativo en Panguipulli, Región de Los Ríos
Contienen psilocibina, que puede generar cambios en la percepción de la realidad y síntomas como euforia, ansiedad, paranoia y pánico.
Era un decomiso más, casi de rutina. Pero cuando los carabineros llegaron al lugar se encontraron no solo con un generoso cultivo indoor de marihuana. También había 31 kilos de hongos alucinógenos.
Es la mayor cantidad de esta especie decomisada en cinco años en el país. El equivalente a $125 millones. El operativo terminó con dos chilenos detenidos, uno de 65 y otro de 42 años.
Lo que los delató, según el fiscal Alex Montesinos, es que las plantas de marihuana estaban tan crecidas que «se lograban observar a cierta distancia, por su altura».
Los hongos están en la lista de sustancias ilícitas debido a su «alto potencial de abuso».
Lo que tienen de malo
La mayoría de los hongos alucinógenos, como los incautados en Panguipulli, contienen psilocibina. Este compuesto sicoactivo, explica el doctor Fernando Ortiz, director de Myelin Lab de la Usach, «genera alucinaciones visuales y sensoriales, cambia la percepción del tiempo y de los colores».
David Torres, académico del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Los Andes, agrega que «puede provocar euforia o una conexión que se siente más poderosa con otras personas o cosas. Hay un límite que no sabemos bien cuál es, porque depende de varios factores. Los efectos pueden ser ansiedad, paranoia o pánico».
Según Torres «no es adictivo como los opioides o la marihuana». Pero «hay personas que son susceptibles, que necesitan escapar de la realidad, que recurren a esta droga y se pueden transformar en adictos a la sensación, no a la droga en sí. Entonces cada vez se exponen a dosis más grandes y se exponen a más riesgos».
El doctor alerta sobre otro posible efecto a largo plazo: «Puede haber trastornos que persisten. La percepción del tiempo alterada o el cambio en la visión de ciertos colores o patrones, pueden volver a suceder cuando no estás consumiendo la droga».


