Sampaoli les dijo: no piensen en los tres goles. Piensen en hacer no gol. Uno solo.
Fue una final con épica absoluta, un partido de esos que no se olvidan durante años. La historia -o Historia- partió desde el camarín: los jugadores de la Universidad de Chile salieron como once fieras dispuestas a hacer lo imposible. Y lo hicieron, contra todas las lógicas y los pronósticos, que demasiado apresuradamente celebraron la parsimonia de la UC y sentenciaron el asunto.Sin jugar demasiado bien, ayer la U llevó desde el primer minuto el partido al único terreno donde todo era posible: el emocional. No se trataba de hacer tres goles: bastaba con hacer uno y esperar. Esperar a que la olla se calentara y se soltaran las amarras. Sampaoli les repitió durante toda la semana a sus jugadores que no se impacientaran, que no perdieran la calma, que lanzaran el rugido del león desde el primer instante pero sin olvidar el dibujo táctico y el orden: bastaba con hacer un gol en los primeros 50 minutos. Eso les dijo. No piensen en los tres goles. Piensen en hacer un gol. Uno solo. Y lo hicieron y el partido se empezó a romper de inmediato. Había aparecido el factor emocional. El miedo.
¿Qué sucedió en la cabeza de los jugadores de la UC? Desde que arrancó el partido parecieron zombies. No dejaban de cometer errores. Estaban duros, como agarrotados. Llegaban tarde a las pelotas, reaccionaban con lentitud. ¿Entraron demasiado relajados? ¿Celebraron antes de tiempo, se dieron como ganadores anticipadamente? ¿Les pesó la larguísima concentración, tener a los jugadores encerrados en el hotel sin pausa ni respiro durante los dos partidos? ¿O les pesó la historia, la fama de pecho frío y todo eso?
Pizzi se equivocó: se limitó a esperar. Pratto empató momentáneamente el partido en la única llegada de la UC durante todo el primer tiempo. ¿No es eso una señal? Qué lejos de la UC contenida pero punzante que ganó en Brasil y en Argentina. Por decir algo: ¿qué habría pasado si Pizzi hubiese enviado a sus jugadores al ataque en los primeros minutos del partido? Pero no. No hizo eso ni nada parecido porque optó por el guión previsto: aguantar. También en el primer partido, que perdió, la U fue más generosa. Tuvo el corazón más grande. Ganó con temple, con coraje.


