Así como hubo una montaña rusa climática en la Región Metropolitana las semanas anteriores, con lluvias seguidas de sol y de nuevo lluvias, Ñuñoa fue una montaña rusa electoral la noche de este domingo. Por mucho rato, en el sitio en internet del Servel aparecían los resultados de una sola mesa escrutada, de las 537 que tuvo la comuna en esta elección: 52,63% para Sebastián Sichel y 36,18% para Emilia Ríos. La ansiedad apareció en la sede de Dublé Almeyda, donde estaba el comando de la actual alcaldesa, y en el del candidato de la oposición, en la calle Holanda.
Poco antes de las 21 horas, el carrito del tobogán electoral cambió de dirección. Los resultados daban como ganadora a la militante del Frente Amplio, con 46,16%, seguida del candidato independiente apoyado por Chile Vamos, Demócratas y Amarillos, con 45,73.
«Se siente con firmeza, Emilia alcaldesa», gritaron los adherentes de ella. «Sichel, Sichel», gritaron los adherentes de él.
La alegría no era completa para ninguno de los dos lados. Demasiado poca la diferencia. Minutos después, esa mínima diferencia se ratificó, pero a favor de Sichel, escrutadas 275 mesas: 46,70 para el candidato y 45,80 para la candidata.
Hasta en los canales de televisión las imágenes de los comandos, en las pantallas divididas, lucían igual. Personas sentadas en sillas mirando los datos en sus celulares y, por qué no, enviándole algún mensaje desesperado a algún pariente curioso. Para tranquilizar los ánimos, aplaudían los resultados de los otros candidatos de su misma tendencia, a medida que aparecían en televisión.
Cómo habrá sido el fanatismo de un adherente de Sichel que no sólo llevaba una bandera amarilla amarrada el cuello. También se estaba tomando una Pap en lata, del mismo color, el color del candidato.
Hasta que la montaña rusa se detuvo. «Vamos a la plaza», fue la arenga en el comando de Sichel. En medio de aplausos, sus partidarios comenzaron a salir del comando y se encaminaron al lugar donde se celebra en esta comuna, la Plaza Ñuñoa, más precisamente, en las escaleras de la municipalidad.
«No le hace bien a Chile la política polarizada. No le hace bien a Chile el odio. Ñuñoa va a ser el inicio del encuentro entre chilenos», dijo el alcalde electo, en medio de los vítores de sus partidarios. Invitó a todos los que votaron por Emilia Ríos a ser parte del nuevo proyecto que llega a la municipalidad. Contó que se comunicó vía Whatsapp con la alcaldesa. La diferencia a eso de las 23 horas no superaba los dos puntos porcentuales.
«No vengo a aprender a este municipio. Vengo a hacer las cosas bien», explicó desde las escalinatas de la municipalidad.
«Olé, olé , olé, olé, Sichel, Sichel», gritaba la gente que enarbolaba banderas amarillas.
«No creo que las comunas tienen dueño. Creo que las comunas son de los vecinos», dijo. «Asumo esto con humildad. Esto no es un trabajo personal, es un trabajo de miles de ñuñoínos, que, más que codazos, tuvo abrazos», agregó.
En medio del discurso, fue sorprendido por la alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei. «Sebastián ha hecho una campaña maravillosa. Él con todo su equipo. Mantuvo la calma y la cordialidad. Hizo una campaña bonita», dijo ella.
«Gracias a cada una y uno de ustedes por ser parte de este camino. Han sido tres años de trabajo intenso, de enfrentar desafíos importantes para construir juntos una Ñuñoa más justa, segura y verde. Aunque esta vez el resultado no fue el que esperábamos, estoy profundamente agradecida por el apoyo que recibí durante esta campaña tan dura, pero llena de convicciones y de propuestas que nos representan», dijo en X la alcaldesa, Emilia Ríos.
«Felicito a Sebastián Sichel por su triunfo y le deseo éxito en su gestión. Mi compromiso con Ñuñoa sigue intacto; continuaré trabajando por nuestra comunidad, porque el amor por Ñuñoa y el deseo de ver mejor a nuestros barrios es más fuerte que cualquier resultado. Gracias Ñuñoa, por la gran oportunidad y el honor de haber sido su alcaldesa», explicó.