Vecinos de la fábrica de tapas de WC que fue destruida sufrieron las consecuencias
Esto está más fuerte que el amor de madre, dijo un hombre que vive a tres cuadras. Tuve que irme a la casa de mi hijo para poder dormir tranquilo, explicó otro vecino.
«Esto está más fuerte que el amor de madre. Tuvimos que cerrar todas las ventanas de la casa y fue como estar dentro de un horno de barro, pero no había más alternativa», contó Juan, quien vive con su familia a tres cuadras de la fábrica de tapas de inodoros Europa, que fuera completamente destruida por un incendio el sábado y cuyos escombros emitían ayer olores desagradables.
«Incluso probamos con unos ventiladores que me conseguí, pero en ningún momento dejaba de sentirse esta asquerosidad», resumió.
Él sale de vacaciones la próxima semana, pero está pensando en pedirle a su jefe que se las adelante, para arrancar lo antes posible.
-¿Y no lo encontrará patudo de su parte?
-Después de que le cuente que me siento como en la mitad de un vertedero, quizá se ablande.
Apenas fueron sofocadas las enormes llamaradas contra las que lucharon más de cien bomberos pertenecientes a unas doce compañías de todo Santiago, el hedor se apoderó del ambiente y a los vecinos les vino como patada al estómago.
Otro residente de la zona, José Ponce, de 71 años, comenzó a sentir náuseas a las nueve de la noche del mismo sábado. «Ni me había enterado del incendio, porque estaba viendo el fútbol. Luego fui a regar el jardín y de inmediato me vino la cosa. Tuve que irme a la casa de mi hijo para poder dormir tranquilo», explicó.
Su mujer, Josefina, echó la talla: «Esta fábrica hacía guáteres. ¿Habrán estado limpios?».
Cuando a eso de las 18 horas del sábado apareció en las ventanas de la mayoría de los capitalinos una inmensa columna de humo, la alerta se diseminó en cosa de minutos. Pero no muchos se imaginaban el problema que iba a quedar una vez retornada la calma.
Beatriz Rojas reconoció que hasta bien avanzada esa tarde únicamente le inquietaba la magnitud de las llamas: «Aquí, como es un sector industrial, se han dado otros incendios, pero en todos mis años viviendo acá no recuerdo haber visto algo tan tremendo. Pensé que se iba a quemar todo, que tendríamos que salir arrancando», contó.
-¿Entonces el mal olor es algo secundario, no?
-Quisiera decir que sí, pero, para ser sincera, estoy asqueada del olor a plástico que no para de salir hasta debajo de las piedras.
Bromas en la red
La humareda no pasó inadvertida para nadie y menos para los twitteros de siempre que se la jugaron con bromas: que se elegía Papa nuevo, que se abrió el infierno, que «estoy más prendida que el incendio», que Marco Enríquez-Ominami tomara fotos desde su helicóptero.


