El bicampeón de América jugó en el club de su familia: Críspulo Gándara de Hualpén
Cuando lo vieron entrar al camarín preguntaban si era Gonzalo Jara, si realmente era él, dice Alejandro Alarcón, amigo, compadre y dirigente del club.
Jugar en el barrio tiene un sabor único, un condimento especial, más aún si se vuelve a jugar en el club donde todo se inició. Ese deseo cumplió Gonzalo Jara este fin de semana, cuando se puso la camiseta del equipo Críspulo Gándara, de Hualpén.
«Jugamos en cancha sintética, hace tiempo que no jugaba en ese tipo de superficie. Te encargo como sufren la espalda y los tendones. Extraño la cancha de tierra. Jugamos contra Alianza Bellavista, buen equipo el que enfrentamos. Empatamos (un triunfo para cada equipo) y luego perdimos en los penales. ¿Si lancé alguno? Sí. No convertí, el mío lo mandé fuera, por arriba del travesaño. No tengo problema en decirlo. No fue el decisivo. Jugamos por la Recopa de la zona», cuenta Jara, de 39 años, antes de analizar la jornada del fin de semana, en ADN Deportes.
El ex seleccionado chileno jugó en la serie de honor del mencionado club, en el marco de la segunda fase de la Recopa, en el partido de vuelta, disputado en el estadio Golondrinas.
«Todo partió por Gonzalo. Él me habló, me llamó y me dijo que quería volver al club. Hicimos los trámites, que son bastantes, para liberarlo como futbolista profesional, a fin de que pudiese volver al club. Y lo hicimos. No quería que nadie se enterara, quería pasar lo más piola posible. De hecho, estaba inscrito hace poco más de dos meses. Lo que pasa es que teníamos que hacer coincidir su agenda de trabajo con nuestros partidos. El recibimiento para Gonzalo en el estadio fue hermoso. La gente estaba muy agradecida. Gonzalo es muy sencillo, con una humildad a toda prueba. Se tomó fotos con cada persona que le pidió una», dice Alejandro Alarcón, amigo, compadre y dirigente del Críspulo Gándara.
¿Cómo fue el recibimiento para Gonzalo en el camarín del equipo?
«Quería pasar lo más desapercibido posible. De hecho, no todos sabían que venía a jugar, ni siquiera varios de sus compañeros lo sabían. Cuando lo vieron entrar al camarín preguntaban si era Gonzalo Jara, si realmente era él. Los saludó a todos, uno por uno y se sumó como uno más. Jugó de central y le dimos la jineta de capitán. Fue una fiesta, se notó su presencia, fue impresionante. Lo único que no nos acompañó fue la definición a penales, pero en la cancha el equipo hizo la tarea. Fue un partido muy emocionante, que terminamos ganando 6-5 (3-1 en la ida y no corría la diferencia de gol)».
En sus redes sociales comentaron que al jugar en el Críspulo Gándara, Jara estaba cumpliendo uno de sus sueños.
«Él es y fue nuestro símbolo a nivel Mundial. Me dijo que tenía tres sueños: ser profesional, jugar un Mundial y jugar en el Críspulo Gándara. Va a estar jugando cuando pueda hacer coincidir su agenda de trabajo con nuestros partidos. Cuando Gonzalo era chiquitito empezó a jugar en el club Pacífico, porque era el club que estaba cerca de la casa de sus abuelos, pero siempre fue simpatizante del Críspulo Gándara, porque toda su familia y amistades estaban acá. Siempre nos tuvo presentes, incluso en el Mundial de Brasil con un lienzo de nuestro club. Acá, además, jugaron su hermano Robinson y su sobrino Bastián. Ambos están inscritos en el club».
El club fue fundado el 10 de octubre de 1973 por jóvenes que vivían en la población que llevaba el mismo nombre. Hoy participa en la Asociación de Fútbol de Hualpén, luciendo el título en la serie Honor de 2016, la Copa de Campeones del mismo año (serie juvenil), la Copa Hualpén en 2017 (Categoría Mini Pibe) y 2019 (Serie Infantil), Recopa Regional en 2020 (Honor) y la Supercopa 2022 también en la categoría en que jugó Jara.
¿Quién fue Críspulo Gándara? Fue un músico chileno nacido en 1883 en Concepción, reconocido por su labor como compositor y cantante de música popular y folclórica. Fue parte del grupo Los Huasos de Pichidegua, con los que grabó ochenta discos, teniendo registradas a su nombre más de 65 canciones. Hundimiento de Angamos, Pobre Loca o Corazón de Bandido, son algunas de ellas. También formó la agrupación Los Trovadores de Arauco, al tiempo que el ganó el campeonato nacional de payadores, realizado en la Universidad de Concepción. El mismo año de su muerte, 1971, el Congreso le entregó una pensión de gracia en reconocimiento a su aporte al folclore y la poesía popular.


