En esta serie demuestra un talento dramático relegado por años por su estigma de chica sexy.
«Violencia, sexo, lenguaje inapropiado, drogas, violencia sexual», es la advertencia de Netflix sobre los contenidos de su nueva serie, «Griselda», de los creadores de «Narcos». Se aprecia que la producción no es apta para menores de edad, pero sí para los admiradores de la colombiana Sofía Vergara, lo más cercano a Marilyn Monroe y a Sophia Loren que tenemos los latinos.
Y es precisamente su sex appeal el que debe disimular acá la diva nacida en Barranquillas, por ejemplo, usando cejas y nariz postizas para interpretar a la mítica narcotraficante Griselda Blanco, que no era una dama precisamente agraciada. Acá Sofía debe infundir, más que atracción física, temor. El mismo que, según Pablo Escobar, le hizo sentir cuando la conoció. Así es que como dicen en la tierra cafetera, «deje la miradera», que acá le va a tocar toparse con la mejor Vergara de todos los tiempos en términos actorales.
Todo esto arranca a fines de los 70 y principios de los 80, de manera que por época, estética, moda, fotografía, música y cantidad de plomo por escena, si usted vio «Scarface» («Caracortada», protagonizada por el gran Al Pacino) le va a traer bastantes reminiscencias.
Sin perder de vista que este asunto gira en torno a una megacriminal, rescatemos del personaje principal que se sobrepone una y otra vez a su condición de mujer (en esos años era una desventaja socialmente aceptada), especialmente en el machista mundo del hampa. Se ve cómo en esos círculos continuamente la llamaban a asumir su condición de «ama de casa» en lugar de idear negocios para vender cocaína en Estados Unidos, meta que sacó adelante a punta de perseverancia y astucia.
Entre el personal policial que persigue a Griselda también se da esta tendencia, rayando a ratos en un bullying escolar. En una ocasión los detectives prenden el aire acondicionado frío sólo para ver el cambio que sufre cierta parte de la anatomía de una analista de inteligencia con el cambio de temperatura. La respuesta de la funcionaria es de antología. El mansplaining que se le hace a esta mujer llega a asquear, máxime al ver que es la única que hace bien su trabajo en ese departamento.
En el elenco destacan Ernesto Alterio («Perfectos desconocidos»), Vanessa Ferlito («Wall Street II»), Alberto Amman y Christian Tappan («Narcos») y la mismísima Karol G (acá es Carla). A propósito de ella, no es spolier, pero sí un dato: sáltense el cuadro de los 14 minutos y 30 segundos del episodio cuatro. Me lo agradecerán.


