César Galera tiene casi 300.000 suscriptores en Youtube y fabrica hasta zapatillas con esta tecnología
El arquitecto español viene a Chile para la 3D Printer Party, que se realiza este fin de semana en el GAM.
En 2013 César Galera estudiaba arquitectura en Madrid y ya era conocido como el loco de la impresión 3D.
‘Siempre hacía diseños y me surgía la necesidad de plasmarlo en físico, imagínate poder tocar tu idea, es una sensación muy bonita', recuerda.
Por 500 euros de ese tiempo se compró su primera impresora 3D -‘cuatro fierros mal montados'- y se dedicó a sacar maquetas para él y sus compañeros.
El gran cambio llegó en 2017.
‘Laboralmente el mundo de la construcción en España era muy precario. Yo estaba sin trabajo y dije me voy a abrir un canal de Youtube para contar mis cositas de impresión, a modo de entretenimiento', explica.
Hoy Galera es una especie de gurú de la impresión 3D en internet: su canal Control 3D tiene 293.000 seguidores en Youtube y 37.000 en Tiktok. Además ofrece cursos online. Desde hace diez años participa de una feria en España, la 3D Printer Party, que este fin de semana llega por primera vez a Chile y reunirá a los aficionados a esta tecnología en el GAM.
‘Si hay una pregunta que me hace todo el mundo es qué se puede hacer con una impresora 3D. Y la respuesta es muy abierta, porque realmente es todo lo que te da la imaginación', asegura al teléfono desde España, pocas horas antes de tomar el vuelo a Santiago.
Un ejemplo que está pegando fuerte es la moda, dice. ‘Se está empezando a incorporar en algunos diseños, incluso ropa y calzado, es muy loco'.
En su canal imprimieron una zapatilla.
‘Estamos investigando el tema del calzado, porque están surgiendo materiales que espuman cuando se calientan, entonces, nos permiten generar resultados ligeros, lo cual es vital para llevar un calzado flexible. Nos encontramos ahora mismo probando soluciones de esa clase de filamentos, para ver qué tan factible es hacerte tu propia zapatilla en casa. Es un proyecto interesante'.
En sencillo, ¿en qué consiste la impresión 3D?
‘Estas máquinas fabrican por adhesión de capas, de añadir una capa sobre otra. Hay muchísimas tecnologías, pero las que más se están extendiendo a nivel doméstico son las impresoras de plástico. Tiene una boquilla que se calienta, se le mete un hilo de plástico y esta boquilla va dibujando la forma de cada una de estas capas, de estas rebanadas. Las va colocando una sobre otra y así se crea un objeto'.
Ya se usan en universidades, en empresas.
‘Una cosa muy chula es que se está integrando hasta en sitios que a priori dices cómo es eso posible. Al final la impresora 3D es como un taladro, como un destornillador, es una herramienta más que te da posibilidades. La puedes adaptar, yo qué sé, el sector dental para elaborar férulas de descarga o a un estudio de fotografía para hacerse útiles para las cámaras y micrófonos. Son cosas que se integran muy rápido y de manera natural'.
¿En un tiempo la mayoría de la gente va a tener que saber manejar una impresora 3D?
‘Esto es un poco como el bricolaje. Cada vez se está facilitando más y va a depender de lo interesado que estés. Al principio se pensaba que la impresora iba a ser como un computador, que todo el mundo la iba a tener en su casa, pero hoy creo que es como una herramienta que, siguiendo con el ejemplo del bricolaje, si alguien la tiene, le puedes decir hazme esto, ayúdame con esto otro'.
Hoy es más accesible el equipo.
‘Puedes encontrar máquinas que arrancan desde 150 a 200 euros, hasta los 4.000. La media de una máquina buena para tu casa es de 500 euros (unos $560.000), que es muy parecido a lo que pagué en su día. Pero, inflación aparte, si ves los avances tecnológicos, lo sencillas que son de entender, realmente creo que es accesible. Más si te permite emprender tu pequeño negocio desde casa. Es una tecnología que tiene muchísimo futuro por delante y que tiene todavía mucho que aportar y descubrir'.
Tiene un buen potencial para el futuro.
‘Al final es un skill, una habilidad que te da un plus, más que un saber. Imagínate que tienes un taller mecánico que, además de arreglar un coche, puede fabricarte un componente que ya no se hace, porque es un coche antiguo. Te puedo dar ese plus. Tengo esa habilidad para diferenciarme. Los caminos van a depender de quién vea la máquina'.
– Laboratorio en la universidad
Un ejemplo del uso de impresoras 3D es la Fábrica Digital que tiene la Universidad de O'Higgins (@fabricadigitalohiggins en Instagram).
‘Es un espacio donde uno puede construir casi cualquier cosa en máquinas de fabricación digital, que es un paradigma relativamente nuevo. Uno puede diseñar objetos en un software, lo envía a estas máquinas y lo fabrica, a diferencia de los paradigmas tradicionales, donde hay un operario que la utiliza. La impresión 3D es la más popular de estas máquinas', aclara Daniel Casagrande, académico del Instituto de Ciencias de la Ingeniería y director del laboratorio digital. El taller está abierto a los alumnos y también a la comunidad.
‘Brindamos capacitaciones donde cualquier persona se puede inscribir. Lo que queremos es que desarrollen un diseño o algún objeto fabricado. Nos interesan prototipos que resuelvan alguna problemática de una forma innovadora', comenta.
El uso es sin costo, en el marco de un proyecto regional. Del laboratorio han salido, por ejemplo, prótesis desarrolladas por estudiantes del área salud, y prototipos de emprendimientos, como matrices para generar sombreros artesanales.


