Genial campaña invita a que el viaje en el tren subterráneo sea más feliz
Estos letreros tienen que ver con lo que realmente pasa en el Metro, dice una usuaria.
«Por un Metro más agradable, póngase desodorante cada mañana». ¿Ha leído frases como esta en algún vagón? Se parecen harto a las oficiales de la empresa, pero no lo son. Dos publicistas pegaron 14 autoadhesivos con los mensajes para ver la reacción de la gente en las líneas 1 y 2. La idea se llama Proyecto Alas.
Pablo Ramírez y Fernando Sánchez son los genios detrás de los anuncios. Son usuarios habituales del Metro de Santiago y ya estaban aburridos pasar malos ratos en los vagones. Fernando cree que la publicidad del servicio se ha quedado pegada en cuestiones obvias, «pero están haciendo la vista gorda con otros problemas y son los que hemos querido recoger aquí». Pablo explica que «los mensajes son a partir de la experiencia propia. Esta es la realidad de muchos, pero la gente se queda callada».
Con los treinta y tantos grados que por estos días se dejan sentir, el del desodorante es lejos el letrero más atinado, aunque la usuaria Elizabeth López prefiere el que dice ‘por un Metro menos tentador, evite usar minifalda'. Viajan todos tan cerca, que es peligroso», dice ella y cuenta que le encantó la idea, pues «todo tiene que ver con lo que realmente pasa en el Metro».
A los que les irrita oír los últimos hits del perreo, está la señalética ‘por un metro más educado, póngase audífonos para escuchar reggaetón'. Gabriela González está chata de escuchar a la fuerza esa música. «Los flaites siempre andan metiendo bulla con el celular. Es molesto, porque yo no escucho reggaetón», cuenta.
Para los pasajeros más sedientos está el aviso que dice ‘por un Metro más sano, guarde la cerveza y tómesela en la casa'. Daniel Reyes se sintió interpelado, pero sin inmutarse dice que «cuando tomo, me pongo lentes oscuros y no pesco a la gente. Si a alguien le molesta, que se cambie de vagón».
Dice que podría afectar la seguridad
A la empresa no le gustó nada
La intervención Proyecto Alas duró solo unas horas y la alcanzaron a ver algunos pasajeros. Metro lamentó el proyecto en un comunicado: «Es lo mismo que si en las calles de Santiago se adulteraran las señales que permiten ordenar el comportamiento de peatones y automovilistas, lo que sin duda, conllevaría un riesgo y un perjuicio para quienes sí quieren verse protegidos por ellas».


