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Autor de la Foto: CEDIDA
Título/Pie de foto: A Julio le encanta salir a andar en moto por el lago.
«Lo último que le dije fue no te bajes de la moto», cuenta Julio Orellana
Había salido a pasear con una amiga cuando se cayó y quedó flotando sólo con su salvavidas, un traje de baño, una polera y zapatos para el agua.
Ignacio Molina
«Yo soy sommelier y estoy trabajando en un restaurante de Villarrica por la temporada. El lunes les comenté a mis compañeros de trabajo que iba a ir a andar en moto. Les dije que iba a ir a Playa Linda. Ahí Valentina me dijo ya, yo también quiero ir «.
«Arrendé una moto deportiva, frente al embarcadero, una que no tiene guantera y modelo Spark. Siempre me doy una vuelta por un morro que hay en el lago. Es un recorrido de media hora. Yo tengo harta experiencia en el tema y ya estoy acostumbrado. Acá todos confían en mí y siempre voy con distintas compañeras».
«El accidente, que fue cuando nos dimos vuelta, fue estando detenidos. Fue detrás del morro que está al medio del lago, donde me encontraron, donde hay como un montículo de tierra. Ella (Valentina) pisó un poco más al lado izquierdo y yo no fui capaz de devolver el contrapeso y la moto se desestabilizó. Salté lejos. Y Valentina alcanzó a quedar afirmada arriba de la moto. Esto fue 15 minutos después de que partimos (18:45). Lo último que le dije fue no te bajes de la moto .».
«Después me agarró una corriente de agua, que era estilo remolino, y me tiró para atrás. Con salvavidas cuesta mucho más nadar, entonces ya no fui capaz de nadar para adelante; la corriente me tiró en dirección hacia el hotel Park Lake. Yo pensé a las 7 se van a dar cuenta que no estamos, nos van a buscar y nos vamos a ir a la casa ligerito «.
«Después de 25 minutos dejé de ver a Valentina. A las 8 asumí que la habían sacado. Oscureció y ahí fue cuando dije ok, la encontraron a ella y a mí no me encontraron; me toca pasar la noche acá . Si me hubiera vuelto loco, no estaría contando esto. Esa noche tuve dos problemas: las olas que me tapaban la cara y los calambres en los pies. No tuve nada más que aguantar».
«Además pasé mucho frío. Mi reloj tiene brújula, termómetro y marea. La temperatura más baja llegó a 4 grados (Celsius). Yo miraba el reloj y trataba de mantener la temperatura. Para esto me puse a aletear y patalear. Corría viento sur. Me tocaron olas fuertes y tuve que respirar en medio de ellas. Apreté mi chaleco salvavidas para que no se saliera y a la vez tener a más espacio. Yo estaba vestido sólo con zapatos acuáticos, un traje de baño y una polera deportiva».
«En la mañana llegó la corbeta de la Armada, me sacaron y me pusieron mangas térmicas. Lo primero que me dijeron fue ¿dónde está la moto? Ahí me cambió todo el panorama: no habían encontrado a Valentina. Después me llevaron a la clínica y me aplicaron sondas calientes. A la hora llegó mi compañera. Me puse muy contento. Después, al salir del hospital, fui a dejar a la capitanía de puerto un polerón que me habían prestado. De ahí me fui a Villarrica a descansar. Hoy día (miércoles) me desperté y me puse a trabajar».
«Jamás pensé en el rescate. Sólo pensé en lo que tenía que hacer en el momento. Eso fue lo que mantuvo tranquilo y a la larga fue lo que me salvó».


