Fue encontrado en una isla a 200 kilómetros de Punta Arenas
Buzo de la tripulación Ana Belén tuvo que mantener sus pies abrigados con pasto y con su orina para soportar el frío.
Casi 17 horas estuvo nadando contra la corriente Juan Casco para poder llegar a tierra firme tras el naufragio de la lancha pesquera «Ana Belén» cerca de las Islas Gilbert, 200 kilómetros al sur de la ciudad más cercana, Punta Arenas.
Clarisa Casco, la hermana del hasta ahora único sobreviviente de la embarcación, cuenta cómo está su hermano y qué tuvo que hacer para sobrevivir. «Fue increíble, de verdad lo que pasó con mi hermano, para nosotros es un milagro de Dios. Nos contó un poco de cómo salió de todo eso. No queremos presionarlo, no queremos traumarlo más de lo que ya está. Todavía está en shock, pero está estable y habla poco», cuenta Clarisa.
Dentro de lo que pudo oír de lo que le contó su hermano Juan, está que tuvo que nadar la distancia mencionada en parte de noche. «Las olas lo llevaban al fondo del mar, una y otra vez en lugar de sacarlo. Una de esas olas lo metió en una cueva, donde fue atacado por unos lobos marinos que le mordieron los pies», relata la hermana.
«Én la cueva, dijo que ya no podía más, que ya no aguantaba más su cuerpo, que ahí había llegado su hora», agrega Clarisa. Al estar atrapado dentro de una cueva, a Juan no le quedó más remedio que volver al mar, con el intento de poder alcanzar tierra firme. «Que pase lo que pase», y se lanzó. Las olas lo tragaron y afortunadamente alcanzó la superficie del mar, logrando afirmarse de una roca y posteriormente salir del mar», agrega.
Agua dulce
Al estar en aparente tierra firme, a Juan encontró agua dulce, además de utilizar el pasto que había en las cercanías para abrigar sus pies que estaban congelados por el frío. «Tuvo que tomar agua dulce que había en el lugar, no comió nada, solo tomó esa agua que encontró y tuvo que mantener sus pies abrigados con el pasto y con su orina para poder soportar el frío», relata Clarisa.
Durante las 48 horas que estuvo desaparecido Juan, vio pasar por encima de él a tres helicópteros que no lograron detectarlo en la superficie de la pequeña isla. «Pasaron por arriba y no lo vieron, él estaba vestido de buzo, de negro, y no lo vieron», comenta la hermana. «Escuchó unas lanchas de pescadores y les silbó lo más fuerte que pudo, y fue ahí cuando lo escucharon y comenzó su rescate», explica Clarisa.
Las cuatro hermanas de Juan se reunieron con la Gobernación Marítima, mientras que Clarisa se dirigió al hospital a ver a su hermano. Después de la reunión, las hermanas le comentaron que familiares de los buzos aún desaparecidos pidieron utilizar drones a la Armada para acelerar los tiempos de búsqueda debido al clima adverso que se vive en el extremo sur del país. «Los familiares de los desaparecidos tuvieron que comprar los drones, conseguir los drones.
Pero fue por parte de ellos mismos, no fue por parte de la Armada», comenta Clarisa. Juan, quien es el tercer hermano de cinco hermanas, todos provenientes del distrito de Caaguazú, Paraguay, aún se encuentra hospitalizado en el Hospital Público Regional de Magallanes, en estado de shock, pero en buenas condiciones. Las labores de búsqueda de la barcaza «Ana Belén» y sus tripulantes aún continúan.


