No se sabía que él era el autor de la valiosa pintura
Este es el único cuadro que muestra sangre y agua saliendo de la herida lateral de Cristo, y esto es algo que Rubens solo pintó una vez, dijo experto.
Una pintura del maestro del barroco Peter Paul Rubens -más conocido como Rubens, a secas- fue subastada en París en la casa de remates Osenat. La obra alcanzó los 2,7 millones de dólares, en menos de media hora, seis veces superior al precio inicial.
La pintura estuvo oculta durante más de cuatro siglos. Fue hallada recientemente en una residencia privada en París. Hasta ahora se pensaba que la obra correspondía a uno de los muchos talleres que existían de Rubens en esos tiempos lejanos. El pintor nació en 1577 y falleció en 1640 a los 62 años.
La obra, llamada Cristo en la Cruz, fue propiedad del pintor clásico francés William Bouguereau (1825-1905). Después la heredó a su familia. Bouguereau, admirador especialmente de Tiziano y Rafael, atesoró la obra en su taller, según detalla la agencia EFE.
Hace poco, la familia que heredó la obra decidió venderla y le encargó la tasación a la casa de subastas Osenat. Esto fue el año pasado. El subastador Jean-Pierre Osenat era el encargado, y sospechó de su autoría. «De inmediato tuve una corazonada sobre este cuadro e hice todo lo posible para tratar de autenticarlo», dijo Osenat a la agencia AP. «Y finalmente, logramos que fuera autenticado por el Rubenianum, que es el comité de Rubens en Amberes», agregó.
La obra es muy valorada. El experto Nils Büttner, reconocido investigador de la obra de Rubens, contó antes de la subasta que con frecuencia pintaba crucifixiones, pero rara vez «a Cristo crucificado como un cuerpo muerto en la Cruz», citó la agencia AP.
«Así que este es el único cuadro que muestra sangre y agua saliendo de la herida lateral de Cristo, y esto es algo que Rubens solo pintó una vez», sumó.
Al microscopio
En septiembre se dilucidó su autoría luego de un año de análisis y peritajes, según EFE. Esto incluyó radiografías de la obra y análisis de los pigmentos y los trazos del maestro.
AP indicó que se aplicó un examen microscópico de las capas de pintura. Se vio que el cuadro contenía pigmentos blancos, negros y rojos en las áreas que corresponden a carne. También sobresalen el uso de pigmentos azules y verdes, que el maestro acostumbraba aplicar para reflejar la piel humana.
Cédric Laborde, director del departamento de mobiliario y objetos de arte de la casa Osenat, dijo a EFE que «no hay rastro de añadidos posteriores de un asistente o un aprendiz», sino que se trata del «trazo directo del artista», lo cual lo convierte en un ejemplar extraordinario en su especie.
A esto hay que sumar que el estado de conservación es excepcional, pese a que jamás fue restaurada.
Sobre la época pictórica en que fue concebida, Osenat historió: «Es el inicio mismo de la pintura barroca, representando a un Cristo crucificado, aislado, luminoso y destacando vívidamente contra un cielo oscuro y amenazante».
Hace más de un año, la obra podía ser vendida por 11,6 mil dólares, aproximadamente. Por eso, su salto en plata fue sideral hasta llegar a los 2,7 millones de dólares de la subasta.
A Rubens se le atribuye más de un millar de obras. De la escuela flamenca, el maestro es extraordinario en el uso de colores intensos y sensuales. Es exuberante.
Se sabe que Rubens produjo muchas obras para la Iglesia, sin embargo, se especula que este Cristo en la Cruz fue hecho para un particular.
Además, fue un tipo afamado. Un gran fan de él fue el rey español Felipe IV, quien vivió entre 1605 y 1665. Rubens fue el pintor favorito del monarca.
La pintura mide de 105,5 por 72,5 centímetros.


