Hasta en coche van a Lo Vásquez

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Peregrinos comenzaron ayer su viaje al santuario de la Quinta Región

Algunos se van antes para ahorrarse las aglomeraciones y otros para evitar a los macheteros.

Son las 12 y media de la tarde del lunes 6 de diciembre; faltan dos días para la fiesta de Lo Vásquez, y en la Ruta 68 corre un chiflón patagónico que los automovilistas no perciben ni remotamente, protegidos como están en sus caparazones de metal. Pero Marcelo, que va a pie, está que se vuela. El hombre, sin embargo, no se queja, pues para un peregrino de verdad, mientras más se sufra, mejor.

Hace 15 años el piadoso Marcelo entendió que ir al santuario el mismo día 8 (en que los católicos celebran la asunción de la Virgen)no tenía mucho de provechoso, ni material ni espiritualmente hablando, «porque uno se topa con flaites que toman, que se drogan, que te machetean, cuando llegas al túnel Zapata tienes que esperar no sé cuánto tiempo para que un bus te pase para el otro lado (porque no se puede cruzar a pie, asegura), y cuando llegas al santuario está tan repleto, hay tanta gente desmayándose, que al final a la virgencita uno no le ve ni las narices». El hombre arrastra un carro de verduras donde lleva un saco de dormir, una carpa, ropa y dos tarros de jurel. «Y mañana mismo me vengo, un día antes que llegue toda la gallá «.

Marcelo no es el único. A la altura de Curacaví, una imposible caravana de seres camina al borde de la carretera acarreando lo que, desde lejos, parecen ser coches de guagua. De cerca no lo parecen, lo son. «Partimos tres familias con cuatro niños en total de entre uno y diez años, que cuando se cansan de caminar, los subimos a los coches», explica Bernardita Zapata, una de las 12 feligresas que componen la comitiva. «Una vez fuimos el 8, con toda la gente, y fue horrible. Todos apretujados. Cuando llegamos a Lo Vásquez, ni siquiera pudimos entrar al santuario y no pudimos pagar la manda. Y esto no es por cualquier cosa, es por la salud de la familia».

El caso de César Reyes y sus amigos de Peñaflor es aún más extremo. Partieron la tarde del domingo y creen que llegarán al santuario hoy bien entrada la noche. Tres días en total. «En un solo día no hacemos el viaje ni por si acaso», dice César, quien carga sobre su espalda una gran fotografía de un muchacho en cuclillas. «Era mi hermano Cristián. Lo mató una bala perdida el 2004, en una riña estúpida. Él iba a Lo Vásquez todos los años. Ahora viene con nosotros. Todo este esfuerzo es por él».

16 horas de hoy será cerrada la ruta 68 entre Valparaíso y Santiago. Volverá a abrirse mañana a las 12 (detalles en el fono 139). Habrá 368 carabineros resguardando la seguridad del millón de peregrinos que se espera llegue al santuario.

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