Francisco Burdiles, doctor en literatura, analiza el clásico que actualiza Christopher Nolan en el cine
En ella hay tópicos que siguen siendo profundamente pertinentes para pensar nuestro propio presente, suma Ana Francisca Viveros, doctora en estudios americanos.
Han sido, y continuarán por estos días, las distintas premiere que ha tenido la película «La Odisea» (se estrena el 16 de julio), dirigida por Christopher Nolan con un elenco sólo de estrellas. Algunos nombres: Matt Damon (Odiseo), Anne Hathaway (Penélope), Tom Holland (Telémaco), Zendaya (Atenea), Charlize Theron (Calipso), Robert Pattinson (Antínoo), John Leguizamo (Eumeo), Lupita Nyongo (Helena de Esparta) y Bill Irwin (Polifemo). A pesar de que el poema del griego Homero del siglo VIII A.C. ha tenido ya versiones para cine y TV, especialistas explican su influencia trascendental previo a los últimos centenios.
Francisco Burdiles, doctor en literatura y director de Literatura en U. Finis Terrae, explica que «La Odisea» ha tenido un revival desde el anuncio de la cinta, y demuestra un constante apego por obras clásicas: «En un club de lectura que estamos realizando en convenio con la Biblioteca Nacional de Chile hicimos dos ediciones: uno (en abril) sobre Cien años de soledad y otro (en desarrollo) sobre La Odisea. Los dos tuvieron muy buenas llegadas y el de La Odisea tuvo como 130 postulaciones para un cupo de 20. Pudimos constatar efectivamente ese interés y que quizás es extensivo a propósito de la película y seguir este interés por lo clásico, conversar qué tienen para decirnos, más allá de que estén en el cine y en series». Esta universidad también realiza un concurso escolar para reinterpretar «La Odisea».
En poquísimas líneas, «La Odisea» retrata los viajes físicos y personales de Odiseo, quien se va de su reino por 20 años, que se dividen en 10 en la guerra de Troya, y otros 10 intentando volver a Itaca luchando con bestias y deidades, mientras su mujer Penélope y su hijo Telémaco se resisten a quienes intentan conquistarla y robar el trono. «El relato se inaugura en in media res (parte del centro), y ya en los primeros versos se encuentra un conflicto. Además ocupa dos técnicas muy importantes, la analepsis y la prolepsis, que es ir hacia atrás e ir hacia adelante en los relatos continuamente y jugar con los tiempos: eso nos mantiene en constante atención», sigue Burdiles.
Se dice que esta obra es un pilar de la literatura.
«Por supuesto que lo es. Puede que esa frase quizás pueda sonar efectista o un recurso fácil, un cliché, pero tiene completa certeza. La Odisea y La Ilíada (ambas de Homero) se levantan como los grandes modelos de un género literario muy importante, que hasta hace hasta el siglo XVI era el más importante, que se llama la épica, y que después la novela reemplaza en su máximo esplendor con la sociedad burguesa. Segundo, estas obras también entregan relatos que después funcionaron para otras obras, como la historia de Circe, de Calipso, de Polifemo, de Galatea. Y tercero, hay grandes preguntas, modelos de virtuosidad y de vicios que se levantan allí y que después se reproducen, se reactualizan».
¿Homero existió?
«Por gran parte del siglo XX y siglo XIX, la filología (ciencia que ve la cultura a través de su lengua y literatura) estuvo bastante empecinada en resolver ese problema. Ya no importa tanto identificar quién fue, se ha soltado un poco eso, porque, se entiende que en realidad, para el análisis textual importa bastante poco saber quién fue porque el texto tiene su autonomía, ha circulado por distintos contextos culturales, adaptándose, repensándose, actualizándose más allá del autor».
Ana Francisca Viveros, doctora en estudios americanos con mención en pensamiento y cultura y académica de la U. del Bío-Bío, concuerda y suma: «Más que un reinterés por los clásicos, en realidad lo que ha ocurrido es que los clásicos nunca se han ido de nuestra tradición cultural. Hay varios autores que dan cuenta de que los clásicos han modelado el imaginario en general de toda la cultura occidental, perfilado un poco la literatura, el arte, en general todos los grandes tópicos. Sin duda que La Odisea y La Ilíada son obras pilares de la literatura, desde el mundo grecorromano son una especie de biblia en términos de los imaginarios culturales, y siempre perfilaron la literatura en general y el arte de la cultura clásica».
«Cuando tú vuelves a releer La Odisea, te vas dando cuenta de que ahí, efectivamente, hay tópicos que siguen siendo profundamente pertinentes para pensar nuestro propio presente, figuras muy relevantes y muy protagónicas que nos vuelven a replantearnos el cómo miramos también, como Penélope y Odiseo. Aristóteles decía que la literatura te tiene que provocar la catarsis, algo que te mueva adentro. La Biblia no se sostiene en el tiempo solo porque es un libro, sino porque tiene múltiples significados, y trasciende. Ese mismo enganche es el que utilizan para resignificar esa obra desde Hollywood», cierra Viveros.


