Fuertes declaraciones de parlamentaria
Dichos de Angela Napoli tienen la crema en Italia. «Es una vergüenza», le respondió nieta de Mussolini.
La política italiana se ha convertido en una especie de gallinero tras el quiebre entre el primer ministro, Silvio Berlusconi, y Gianfranco Fini, considerado hasta hace poco su mano derecha. En medio de ese desorden, las declaraciones vuelan de acá para allá, dejando joyitas como las pronunciadas ayer por la parlamentaria pro Fini, Angela Napoli.
«No excluyo que existan senadoras o diputadas que hayan sido elegidas después de haberse prostituido», dijo en una entrevista, criticando el actual sistema electoral, donde no se vota directamente a los honorables, sino que por un cabeza de lista.
Las congresistas estallaron en bloque ante la frasecita. «Estas acusaciones infames echan fango y descrédito sobre todas las mujeres, de todas las fuerzas políticas, elegidas desde 2006 hasta ahora», contestó la diputada Barbara Saltamartin, del partido Pueblo de la Libertad (PDL), el mismo al que pertenecía Napoli antes de la escaramuza de Fini con Berlusconi, quien es famoso por reclutar a modelos y bailarinas en sus filas políticas.
«Es una vergüenza», agregó Alessandra Mussolini, mientras que Melania Rizzoli habló incluso de una querella. «Su difamación, sin dar nombres, es lesiva», justificó. Ante la presión, Napoli anduvo retractándose, aunque a medias. «No quería criminalizar a las colegas del Parlamento italiano ni me parece que se deban sentir ultrajadas quienes -y creo que son la gran mayoría- han conseguido merecidamente el escaño», concluyó.
Ministra dañadaLa hipocresía de la guapa Mara
Angela Napoli, en su sesión de lengua metralleta, también apuntó hacia la ministra de igualdad de oportunidades de Italia, Mara Carfagna.
La diputada acusó de «hipócrita» a la secretaria de estado por el proyecto de ley que ella sustenta y que busca penas de cárcel para los clientes de las prostitutas. «Si de verdad se convierte en ley, veríamos a muchísimos parlamentarios arrestados», ironizó Napoli, deslizando que sus colegas hombres santos no son.


