El AR Drone llegó a 250 mil pesos
El juguetito se controla a distancia también con un iPod y un iPad. Funciona con una red Wi-fi.
Verano, 35 grados de temperatura y una agraciada vecina con piscina. Los chapoteos y ruidos se escuchan desde la casa de al lado y usted quiere puro saber en qué está la damisela que le quita el sueño. Encaramarse con una escalera es muy evidente y poco sofisticado. ¿Cómo mirar piolita sin que lo cachen?La compañía francesa Parrot presentó ayer en Chile el AR Drone, un helicóptero de cuatro hélices a control remoto que se maneja con aparatos Apple, y cuya principal gracia es que posee una cámara que permite «espiar» lo que pasa 50 metros a la redonda.
«El cuadricóptero genera una red Wi-fi con la que se comunica con el dispositivo que lo maneja, el iPhone, iPod Touch o iPad. En el futuro se podrá manejar con cualquier celular con internet inalámbrica porque Parrot usa código abierto», cuenta Felipe Torres, de la importadora Bluetalk, que trae este juguetito.
En un radio de 50 metros, el aparato puede volar a 18 kilómetros por hora. «Es muy intuitivo, pues funciona moviendo el celular hacia los lados. La cámara frontal hace que uno se sienta en el puesto del piloto», agrega Torres.
En la prueba resultó muy divertido espantar a la gente con este aparato del diámetro de un wok. Basta con poner el dedo izquierdo sobre la pantalla táctil para controlar el movimiento y el derecho para rotarlo, subirlo y bajarlo. El AR Drone llegó a Falabella con un precio de 250 mil pesos, el que no incluye los equipos Apple.
«Una tarjeta madre controla el computador a bordo. Además, incorpora tres giroscopios para medir los ángulos y el equilibrio, un acelerómetro y dos sensores que miden la altura», detalla Bertrand Isnard, gerente de Parrot.
Se puede manejar a más de 50 metros, pero puede perder conexión, lo que provoca que el Drone se quede inmóvil esperando instrucciones. Sólo se cae cuando choca fuerte o pasa frente a un charco de agua. El mismo usuario puede arreglarlo si es que presenta algún problema en alguna hélice por una caída, y cuando se queda sin batería, aterriza suavemente.
-¿Usted lo ha usado para espiar a alguien?
-(Risas) No. Es ante todo un producto de entretenimiento que permite jugar. Todavía no se puede grabar, pero más adelante tal vez se pueda, comentó Isnard.


