La dramaturga Rosario Valenzuela dice que el público no toma sus celulares
Ha trabajado en siete series con el famoso guionista. Cuando yo era niña actuaba para las películas que él grababa, cuenta.
Es otoño en Miami y la ciudad experimenta temperaturas mucho más frías de lo normal, con mínimas de casi 10 grados, la mitad de lo usual para esta altura del año. Para la chilena Rosario Valenzuela, el clima le resulta cómodo, «pero hoy ves acá alharaca por el frío».
Rosario, actriz y dramaturga, mantiene en cartelera en esa ciudad la obra «El abrazo del monstruo», un drama con pinceladas de humor negro y varios giros en el argumento. «El público dice oh y no, asombrados. Están al borde de la butaca», sostiene sobre el montaje que está buscando recursos para presentarse en Chile en 2026.
El talento para el suspenso parece ser algo familiar: es la hermana menor del famoso José Ignacio Valenzuela, el Chascas. Juntos han trabajado en siete telenovelas y series, entre ellas la muy popular «¿Quién mató a Sara?», de Netflix.
«Estoy muy orgullosa de que él me seleccione siempre para su staff», dice Rosario, quien con 44 años suma nueve menos que Chascas.
¿La ha influido con su estilo?
«Claro, él tiene una experiencia muy grande y su trabajo es muy importante para mí».
La colaboración entre ellos comenzó cuando eran pequeños. «Cuando yo era niña actuaba para las películas que él grababa con una cámara 8 mm antigua que teníamos en casa. Eran dramas tremendos, jajajá», menciona Rosario.
¿Se perdieron esas cintas o las han recuperado?
«Yo agarré esos VHS y los pasé a digital. Las vimos y nos reímos».
¿Son hermanables ustedes?
«Mucho, nos queremos y jamás peleamos».
Rosario vive en una zona de Miami llamada Palmetto Bay, al sur de la ciudad, junto a sus tres hijos de 21, 17 y 13 años. Cerca vive José Ignacio y también los padres de ambos, que se radicaron en Florida hace menos de una década.
«Acá es muy diferente a Chile. No hay ayuda doméstica porque es carísimo: unas cuatro horas de ayuda pueden salir 100 mil pesos. Por ello uno debe organizarse. Yo paso mucho tiempo con mis niños, algo muy bonito, pero uno queda el doble de cansada», comenta.
Por otro lado, la dramaturga detalla cosas positivas, como la ausencia de delincuencia en su barrio: «Puede dejar las bicicletas en el antejardín toda la noche y amanecen en el mismo lugar. O quedan junto a la puerta las cajas de encomiendas y nadie las saca».
Sobre su obra «El abrazo del monstruo», sostiene que ha tenido buena recepción y sólo esta semana ha tenido tres funciones exitosas. «Las personas se quedan muy atentas y no toman nunca sus celulares. El ambiente teatral ha cambiado en Miami. Cuando llegué había más comedias picarescas y en los últimos años se ha vuelto más sofisticada gracias al aporte de autores españoles y sudamericanos», afirma.