María Isabel y Tomasa Tabilo Barraza tienen en conjunto 19 hijos
Son de Ovalle y una tendrá 10 bonos marzo de $40 mil y la otra 9. Dos explicaciones para tanto hijo: les gustan los niños y nunca han tomado anticonceptivos.
Los gemelos de María Isabel Barraza Tabilo, 41 años, nacieron el 8 del 8 del 2008, el mismo día de agosto en que se inauguraron los Juegos Olímpicos de Beijing: «Vinieron con la marraqueta bajo el brazo», dice convencida de que ayudaron a que sea una de las dos mujeres chilenas que va a recibir 11 bonos de 40 mil pesos, es decir 440 mil pesos, pero ahora en versión Piñera.
«El año pasado, con el Gobierno de Bachelet, también recibí la misma plata por mis 10 hijos y por mí, porque tenemos subsidio familiar», dijo Tabilo, quien no es la única con ese apellido que espera una suma tan holgada. Su hermana Tomasa, de 42 años, con 9 hijos, tiene derecho a 10 bonos (400 mil pesos) y también está ansiosa por el depósito en su Cuenta Rut de BancoEstado.
Las dos son de Ovalle y se dicen fanáticas por los niños. Le hacen la cruz a cualquier método anticonceptivo: «Nunca he tomado pastillas. Sólo uso el método natural, aunque como se habrá dado cuenta a veces no sirve», dice María Isabel. A los 23 años tuvo a su primera hija, Abigaíl, y su hermana Tomasa no se quedó atrás y aportó con el suyo a la familia. Después uno tras otro hasta que hace dos años estaban igualadas en 8 hijos y Tomasa, que siempre le estuvo empatando a su hermana, tuvo a Elizabeth, que ya tiene un año 11 meses, con la que desniveló.
María Isabel, entonces, puso a prueba otra vez su fertilidad y ¿adivinen qué? Quedó embarazada y además vino el golpe de gracia de los gemelos Juan Pablo y Benjamín, los que permitieron a su mamá recibir 440 mil pesos.
Pero esto no para. Tomasa dice que aún no cierra la fábrica y aspira, si otra vez entregan un bono parecido, subirse al podio de las mujeres que reciben más plata por este beneficio, como su hermana y Rudi Carrasco, otra beneficiaria con 11 bonos, según datos proporcionados por el Ministerio del Trabajo.
Con la plata, las hermanas Tabilo esperan comprarles los útiles escolares que les faltan a sus hijos y el resto destinarlo a la vivienda. María Isabel vive en una mediagua en el sector de Lagunillas, a 8 kilómetros de Ovalle, y quiere ahorrar para su casa propia, pero la inestabilidad del trabajo de su marido, hoy cesante, no se lo ha permitido. Tomasa tiene una casa en al población Ariztía de Ovalle, la que ha ido ampliando. «Antes tenía 25 metros cuadrados y un dormitorio donde dormíamos con todos mis hijos».
Ya tiene 3 piezas y le sacará una alita al bono de $400 mil para seguir construyendo y tener reuniones familiares en que todos quepan holgados al interior de la casa. «Menos mal que tengo patio grande», dice Tomasa.


