El entrenador de 49 años vuelve a dirigir tras nueve meses fuera del ruedo
El ex técnico de Universidad de Chile y de las selecciones menores enfrenta con optimismo un reto no menor: salvar a Deportes Copiapó del descenso.
Hernán Caputto (49) espera que en los próximos días pueda instalarse en un departamento y dejar el hotel en el cual vive. El nuevo entrenador de Copiapó es hombre casero y, pese a que en la ciudad del norte estará sin su familia, prefiere llegar siempre a un lugar que se parezca al menos a un hogar.
Usted estuvo nueve meses sin trabajar en lo suyo tras su salida de Ñublense. ¿Se acostumbró a la vida doméstica o estaba desesperado por dirigir?
«Un poco de ambas», dice Caputto. «Estar en la casa todo el día y todos los días no era habitual en mí desde hace años porque, como futbolista y entrenador, uno pasa más fuera. Sin duda que al principio no sentí tanto el cambio, pero como fueron pasando los meses me fui poniendo más ansioso por dirigir».
¿Y eso se reflejó en su ánimo?
«Uno pasa por todas en esta situación. Me amoldé lo que pude con el apoyo de mi señora y de mis hijos. Incluso haciendo tareas domésticas en forma rigurosa y permanente. Pero hay momentos y momentos, y tuve varios de ansiedad y mal humor. Y pido perdón ahora a mi familia por eso».
¿Qué hacía para mantenerse activo en lo profesional?
«Veía fútbol todo el día. De todas partes e, incluso, partidos de series menores, que es una de mis pasiones. Me reunía harto con el cuerpo técnico que me acompaña para hablar de equipos, de lo que haríamos nosotros en caso de que nos llamaran a dirigir. Ellos también estaban ansiosos. Quizás incluso más que yo. En mi caso, tuve la suerte de poder hacer un par de emprendimientos que, a la larga, me ayudaron a enfrentar este período de cesantía como entrenador».
¿Qué emprendimientos tuvo?
«Dos en particular. Uno fue en mi pueblo en Argentina, San Andrés de Giles, en la provincia de Buenos Aires. Ahí, con mi amigo de toda la vida en el pueblo, Diego Monsalvo, y otro amigo de años, Matías Ciccimarra, hicimos unas canchas de pádel. El Frontón se llama, que creo que son las segundas que se han hecho en mi pueblo. Junto a eso, acá formé una productora llamada Footplay para realizar capacitaciones y organizar eventos deportivos».
¿Y le fue bien? ¿Tuvo audiencia?
«Mucha, más de lo esperado. En las charlas buscamos gente que pueda hablar de temas específicos y hacemos certificaciones. Y como todo lo hacemos online, hemos tenido participantes de Argentina, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos. Y en cuanto a la organización de eventos, junto a mi socio Iván Muñoz hicimos el Fplay Legend, que se trata de invitar a equipos de empresas y realizar muchos partidos de fútbol 7 en un día, entre las nueve de la mañana y las seis de la tarde. Y el equipo ganador se enfrenta a un equipo de grandes ex futbolistas. Hicimos uno en San Carlos de Apoquindo y el cuadro de leyendas estuvo formado, entre otros, por Sergio Vargas, Rafael Olarra, Lucho Mena y Gerardo Reinoso. La gente que los enfrentó no podía creer que estuviesen jugando contra ellos».
El retorno finalmente se concretó con su llegada a Copiapó. Pero antes se le daba por seguro en Audax Italiano, previo a la llegada de Juan José Ribera. ¿Fue sólo un rumor?
«De Audax efectivamente me hablaron, al igual que por primera vez tuve llamados de un equipo argentino, en este caso Tigre. Estuve en la nómina en ambos casos, pero eligieron otras opciones. Lo de Copiapó fue lo más concreto: me llamaron y arreglamos de inmediato».
¿No es una apuesta muy alta llegar a un equipo que es uno de los principales candidatos a descender?
«Es un reto grande, sin duda. Tengo que generar de inmediato un cambio emocional y futbolístico porque sólo tengo dos meses para intentar que Copiapó no baje».
¿Y cree que tiene con qué? ¿Qué pensaba cuando veía por la tele los partidos del Copiapó de Ivo Basay?
«Lo veía como un equipo de buenos jugadores, con hombres de experiencia y jóvenes interesantes que perdieron puntos en minutos finales. Pero que tienen calidad. Le ganaron a Colo Colo en el Monumental y algo dice eso. Le tengo fe al equipo».


